Etiqueta: MOOC´s Educación

  • MOOC Educalab. Semana Dos.

    Segunda semana de funcionamiento del MOOC sobre PLE aplicados al Desarrollo Personal Docente y el curso comienza a tomar ya velocidad de crucero. La semana está siendo muy interesante porque además de los cientos de comentarios e interacciones que se van produciendo en los distintos entornos de conversación (la plataforma, Twitter, el grupo de Facebook…), el tema a trabajar ha sido el uso de Twitter. Muchos profesores han comenzado a usar Twitter en estos días y otros muchos le han dado un fuerte empujón a cuentas que, tal vez tenían abiertas hace tiempo, pero que no acababan de incorporar a su día a día.

    Twitter es una de las herramientas más sencillas de la Web Social. Si bien su propia sencillez lleva a que a veces sea compleja de entender. ¿Qué hace que millones de personas publiquen breves mensajes de 140 caracteres de forma compulsiva? ¿Qué motiva a que algo que comenzó como una aplicación de mensajería y que pasó a ser casi una broma con la que contar al mundo qué estabas haciendo crezca sin parar? ¿Por qué cada vez más los jóvenes se lanzan de lleno a usar “el pajarito”? Y la pregunta más importante para nuestro curso ¿puede ese entorno ayudarnos como docentes?

    Las respuestas a estas preguntas son mucho más complejas de lo que parece y excederían el ámbito de este post. Pero ciertamente Twitter engancha. A los usuarios que sienten la liberación de contar banalidades simplemente como vía de escape, a usuarios que vuelcan en la red del pájaro azul sus descubrimientos, a usuarios que han convertido lo que empezó casi como un chiste en una conversación que rompe con la tradicional dicotomía de la asincronía o la sincronía. Twitter genera un ruido infernal, pero también una vía increíble para descubrir personas e ideas. Para compartir y colaborar. Para sentirse cercano de los que están lejos y también, por desgracia, para encontrar la cara más terrorífica de la Red.

    Los docentes pueden encontrar en Twitter tantas posibilidades de aprendizaje, para ellos y para sus alumnos, que resultaría tedioso volver a repetirlas aquí. Pero independientemente de si finalmente acaban usándolo más o menos, es bueno que conozcan una aplicación que ha cambiado la forma de entender Internet. Y esa ha sido la clave de esta semana en el MOOC: conocer otros profesores que tuitean, aprender a manejar las listas para cribar la información, gestionar el flujo de sus mensajes y los de sus colegas entre el inmenso magma de tuits publicados permanentemente.

    El producto final de la segunda unidad del curso ha sido analizar la cuenta de un profe o entidad educativa. Y una vez hecho, dar respuesta a la pregunta ¿cómo Twitter puede ayudarnos a generar una red de docentes conectados? Y desde el lunes tanto la plataforma como el hashtag #eduPLEmooc se ha ido plagando de trabajos en esa línea, llevando a que muchos profes se hayan lanzado ya no solo a tuitear sino a descubrir herramientas de análisis y gestión que soportan el trabajo con la plataforma.

    En este sentido cabe recordar que Twitter permite que aplicaciones de terceros mejoren su experiencia de uso. Algunas son casi fundamentales, como Hootsuite o TweetDeck, para hacer un mejor filtrado de la información. Otras son muy potentes y útiles desde el punto de vista corporativo, como SocialBro, Twitbinder o Archivist. Y muchísimas solo tienen sentido cuando se trabaja desde el punto de vista de la analítica social y, especialmente, teniendo mucho cuidado con ellas. Hay que recordar que cualquier aplicación en la que nos registramos con nuestra cuenta tiene acceso a nuestros datos, muchas de ellas pueden (y lo hacen) publicar en nuestro nombre o mandar mensajes directos sin nuestro consentimiento y algunas son realmente peligrosas para la gestión de nuestra privacidad.

    Tal vez el mundo del Social Media y los miles de artículos publicados sobre la analítica social ha influido demasiado en muchos de nosotros. Puesto que buena parte de los informes publicados en estos días se han enfocado en dar datos y más datos. Olvidando que, por encima del dato puro y duro, lo interesante, especialmente para los efectos del análisis que se solicitaba en el curso, es el estilo de publicación, el tipo de contenidos compartidos, la conversación generada, etc.

    Por otro lado el MOOC comienza a vivir los resultados de una gigantesca participación y de los cuellos de botella que pueden producirse cuando un inmenso flujo de visitantes intenta acceder al mismo tiempo a un servicio web. ¿Cuántos usuarios concurrentes permite el MOOC de Educalab? Tal vez muchos, pero sin duda insuficientes a tenor de las caídas permanentes. Que el Ministerio de Educación aparezca como uno de los organizadores debería ser garantía de que la plataforma pueda sostenerse mejor de lo que lo hace. Un MOOC se basa, entre otras muchas cosas, en grandes números. Y para ello hacen falta soluciones tecnológicas muy potentes. De no ser así la frustración de los participantes puede crecer hasta el punto del abandono. Y por ahora la plataforma en la que está construido el MOOC está fallando mucho más de lo aconsejable.

    También en el lado de las críticas podríamos poner el propio uso de la plataforma por parte de muchos alumnos. Resulta frustrante encontrar decenas de preguntas sobre el mismo tema cuando la contestación está un poco más abajo y ni tan siquiera ha sido leída. La participación en los entornos virtuales es necesaria, pero en la participación debe estar incluida la lectura de los mensajes del resto de compañeros. No se trata solo de hablar. También de escuchar.

    De todas formas, como comentaba la pasada semana, grandes números llevan a grandes errores, pero también a enormes éxitos. A un incremento exponencial de la red de contactos de docentes apasionados por aprender y por compartir sus experiencias. A la riqueza enorme de poder acceder a muchos trabajos de una factura e interés impresionante. A reconocer que la educación, como vemos con los Entornos Personales de Aprendizaje, tiene múltiples espacios en los que puede desarrollarse. Así pues, una semana más, os veo por mi PLE…

  • MOOC Educalab. Primeras impresiones

    Hace una semana tenía conocimiento de la convocatoria del MOOC sobre Entornos Personales de Aprendizaje de Educalab y desde el primer momento he decidido participar activamente en él. Creo sinceramente que de todas las experiencias formativas se aprende y más cuando la expectación por este curso es tan grande. Más de 7000 profesores interesados en aprender acerca de la mejora de la tecnología en el aula, realizando muchos de ellos una experiencia similar por vez primera.

    Desde el inicio estoy disfrutando intentando aportar un poco de ayuda a aquellos compañeros que se están iniciando en el complejo mundo de las tecnologías en el aula. Puede que por eso esté siendo mucho más activo de lo normal. Por eso o, posiblemente, porque echo tanto de menos ser profesor que cualquier excusa es buena para apuntarse a algo que, tras mucho tiempo, me está haciendo sentir en cierta medida como docente.

    La experiencia tiene muchos puntos positivos. El curso, estructurado con una serie de unidades que a su vez incorporan la realización de tareas variadas, es un reto para que profes que jamás se habían lanzado a la aventura de hacer cosas en la red se atrevan a hacerlo. Y de que otros muchos que llevan años lidiando con ellas las compartan con sus compañeros y, en la medida de sus posibilidades, ayuden al resto del inmenso grupo. Indagar, colaborar, compartir, son partes fundamentales de cualquier proceso de aprendizaje. No sentirse solo y divertirse en el proceso, también. Y en gran medida el curso está cubriendo estos objetivos.

    También podemos (y debemos) ser críticos. Muy aguda me parece la crítica de Jordi Martí, a quien no le falta razón al criticar que este curso es algo así como la reinvención de la rueda y que se muestra especialmente mordaz por la presencia del Ministerio de Educación, algo que iría en contra de la horizontalización pretendida con los entornos de aprendizaje personales.

    Por mi parte la mayor crítica no vendría tanto por el planteamiento del curso en sí sino por la forma de entender su dinámica por parte de muchos participantes. Tal vez la información no haya sido clara, pero lo que podría ser un espacio de aprendizaje centrado en conversaciones y no en productos ha sido convertido por muchos alumnos en una mera publicación de los resultados de sus tareas. Cientos de nubes de intereses compartidas en Twitter, un sin fin de perfiles de Docente.me abiertos y republicados en la plataforma de debates del curso y usando el hashtag de Twitter. La plataforma de debates plagada con decenas de mensajes en los que solo participa una persona enlazando el resultado de la actividad realizada…

    Parece que lo importante es demostrar que se ha realizado con prontitud la tarea propuesta y que se está preparado para la siguiente. Lo de menos es comentar la del compañero, criticarla, hacer objeciones o felicitarle por su progreso. Obviamente ante una avalancha tan inmensa de alumnos es difícil que todos estén alineados hacia ese objetivo, pero no puedo dejar de pensar que para muchos profesores lo importante sigue siendo el producto individual entregado (cuando no la calificación, sobre la que ya he leído varios mensajes preguntando sobre ella).

    Estoy convencido de que la dirección del curso, todos fantásticos profesionales de la educación, están dándole vueltas al día a día del curso para lograr que el sentimiento de comunidad necesario en una acción de estas características se logre. Por mi parte seguiré intentando ayudar a todo aquel que tenga dificultades porque creo que, al margen de la crítica necesaria, la experiencia está resultando apasionante…