Año: 2010

  • El Tijeretazo

    Hoy el enfoque está en las nuevas medidas económicas del gobierno. Pero enfocándonos en como seguirlas, ¿por qué no hacerlo usando Twitter y el hashtag #tijeretazo?

    Este contenido interactivo histórico utilizaba Adobe Flash y ya no puede reproducirse en los navegadores actuales.

    Con Wiffiti podéis hacer algo similar a lo que veis arriba. Aunque tampoco queda mal esta forma de presentarlo…

    Doscerismo divertido, para descargar tensiones… (Mueve el ratón sobre la presentación para ver las actualizaciones)

  • ¿Se han vuelto locos en Google?

    Llevo utilizando Google desde que descubrí que era el buscador del que «tiraba» Yahoo! cuando su índice no podía ofrecer suficientes referencias, es decir, desde diez años. Como millones de usuarios me sentí maravillado por un buscador rápido, ágil y sobretodo, limpio. Le he visto crecer y «engordar» sus servicios. Muchos de ellos tremendamente útiles y otros cuando menos mejorables. Como algunas empresas de Internet, han crecido hasta convertirse en el principal jugador de Internet. Hasta ahí nada nuevo, todo el mundo lo sabe, todo el mundo lo usa y para un gran porcentaje de la población que usa Internet Google es el oráculo de la nueva era.

    Pero he aquí que Google, no contentos con su política de privacidad (cuando menos criticable) y con su espacio de liderazgo en Internet, han decidido dar una vuelta de tuerca y sacarse de la manga una «nueva versión» de su producto más exitoso, el buscador. Algo que se observa desde el primer segundo en el que realizas una búsqueda con la aparición de una barra a la izquierda con las opciones que Google «considera» que pueden interesar a los usuarios.

    No voy a analizar esa barra ya que a lo largo de esta semana han aparecido decenas de post hablando sobre ella. Solo diré que me resulta tan absolutamente molesta que en menos de cuatro días he buscado (y conseguido) un hack para hacerla desaparecer. Tal vez Google considere que incluyéndola ayuda al usuario a mantenerse al tanto en todo momento de las «conversaciones» producidas en la Web. O más bien Google quiere posicionarse de nuevo como el canalizador de dichas conversaciones e interacciones, en un momento en el que Facebook es la estrella conversacional de Internet. Pero creo que Google se equivoca con su despotismo al obligar a que todos los usuarios usen su nuevo servicio, guste o no guste.

    Está bien, las empresas de Internet no son conocidas precisamente porque les interese especialmente lo que piensan sus usuarios de ellas. ¿Que cómo se me ocurre decir esto? ¿Acaso Facebook hace caso al clamor contra sus políticas de privacidad? ¿O Twitter escucha a sus usuarios cuando se cabrean por la incorporación de cambios «alegres»? ¿O eBay? ¿O Amazon?… No, dejémonos de adoraciones poco fundadas y seamos conscientes de que las empresas de Internet hacen lo que les da la gana, y si gusta bien, perfecto. Si no, ya sabes…

    Digo todo esto porque no nos va a quedar más remedio que soportar la «nueva» forma de buscar en Google. Incluso por aguantar que el útil «Buscar solo en páginas de España» (desde Google.com) haya sido abandonado para mostrar todos los resultados posibles en español. ¿Piensa Global y actúa en Local? Bonita frase vacía de contenido para compañías cuyo único objetivo es, a la postre, obtener gigantescos beneficios, aun a costa de meter la pata hasta el cuello. Tal vez Local, pero con poco feedback con sus usuarios locales…

    Recuerdo cuando en el ´85 CocaCola decidió plantar cara a Pepsi y lanzar una nueva CocaCola al mercado. Su fracaso fue tan absoluto que en Atlanta todavía recuerdan aquel movimiento como uno de los mayores errores de su historia y que acabó dando alas a su competidor. ¿Ocurrirá lo propio con el nuevo Google? Es pronto todavía para saberlo, pero personalmente no me cabe duda de que han allanado el camino para el que quiera hacer que la Era Google comience su decadencia…

  • Metagurus, Metaprogramas, Metatwitter…

    Viernes por la tarde. Mi Timeline de Twitter comienza a llenarse de mensajes urgiendo a plantificarse delante de la Tele. Empieza el programa que parece haber atraído a decenas de las personas que sigo diariamente. Ese engendro creado por Veo7, la nueva marca de El Mundo TV, presentado por Melchor Miralles y que promete un rato de entretenimiento hablando sobre Twitter y las Redes Sociales.

    Aguanté unos minutos del primer programa. Hasta que Miralles decidió que la noticia estrella era hablar sobre si Felipe González es millonario o no. A partir de ahí decidí que, viniendo de quién venía, la idea Twision no era más que otro espacio preparado para pontificar sobre la ideología de la cadena, utilizando para ello la excusa del doscerismo. Incluso lo escribí en un Twitt, dejando de ser seguido de inmediato por media docena de fieles de esa nueva religión televisivo-twittera.

    A partir de ahí y durante las últimas semanas se reproduce una y otra vez la situación el viernes por la tarde. Si Larry King pudiera temblar debería hacerlo. El futuro de los talkshow pasa por Miralles y Abrego. Al menos eso es lo que parece desprenderse de los cientos de gorgeos alabando los rankings de paginas chorras en Facebook, las entrevistas hechas con la profundidad de visión de una carpa o simplemente la vanidad de que tu nombre precedido de una arroba se vea en la pantalla de la televisión.

    Reflexiono con @OlvidoAndujar sobre ello y me recuerda cómo hace años los ICQceros se sentían especiales por el hecho de utilizar una aplicación antes que nadie. Cómo algunos usuarios de la Web se ven cegados por oropeles inexistentes y acaban convirtiendo el medio en el fin. ¿Necesitaba una aplicación como Twitter tener un metaprograma para hacer felices a sus usuarios? Al parecer si. Algo que puede entenderse en el marco del desconocimiento de muchos sobre ese sistema que te permite decir al mundo en 140 caracteres cualquier cosa que se pase por la cabeza. Marcelino Madrigal aprovecha para recordarme que podría hacerse un TuentiVisión, realizado por Cuatro, eso sí. Al tiempo…

    Finalmente cedo a tragarme todos los programas para intentar averiguar el sentido definitivo de ese programa que aman los Twitteros a los que sigo. Paso minutos y más minutos intentando discernir por qué los chistes de Miralles y los consejos de Abrego me parecen absurdos, manidos y sin sentido. Y de paso observo la adoración recibida a través de replies a Veo 7 por haber abierto la puerta a la pseudoparticipación de los usuarios de Internet. Y pienso: algo debe fallar en el mundo de la web social cuando Twision se convierte en el programa de moda para tantos usuarios activos del pajarito piante.

    Tras todo ello me acuerdo de Mobuzz y el ruido que hacía una recopilación de noticias más o menos conocidas. Claro, detrás de ellos no estaba un medio de comunicación con el poder de El Mundo y pasó a la historia como uno de los grandes fiascos del doscerismo incipiente. ¿Correrá Twision la misma suerte? Posiblemente no. A menos que las decenas de Twitteros, nueva raza de personas creada de forma artificial, pero con sentido de pertenencia a eso denominado Twitter, decidan que soportar publicidad a raudales (únicas críticas recibidas por el programa) no merezca la pena a cambio de verse durante unos segundos «participando» en el show.

    No creo que Twitter vaya a cambiar el mundo. Pero menos creo que un programa sobre ello tenga más interés que la novedad de su formato. Eso sí, mientras tanto seguiré leyendo los viernes por la tarde el mensaje: «Empieza Twision». Fascinante…

    Edito: Acabo de leer un post que me hace no sentirme el único rarito…

  • Everything is bigger in… Education!

    Grande, muy grande es Texas. Puede que te lo cuenten o que leas sobre ello. Sin duda el Estado de la Estrella Solitaria resulta evocador desde nuestro país, con sus inmensos territorios, su mezcla de culturas y la idea de la gran frontera, el espacio de las oportunidades y también de los sueños rotos. Estado orgulloso de sus tradiciones, en el que la bandera que ondeó el tiempo en que fueron una República se codea con las barras y las estrellas al mismo nivel, en calles, fachadas, automóviles y cualquier espacio donde poder situar un símbolo que, en el caso de Estados Unidos, va más allá de una mera enseña nacional.

    Podría hablar durante horas de la semana pasada en Texas, visitando Austin, gozando hasta el último de los rincones de la Capital Mundial de la Música en Vivo, de sus decenas de clubs en los que perderte escuchando todo tipo de sonidos musicales, de lo afectuoso de sus paisanos, siempre dispuestos a ayudarte y a recibirte con una sonrisa, obviando cualquier problema que pueda existir de idioma. Pero entonces este post sería uno más de los miles de contenidos existentes en Internet que hablan bien de una ciudad fantástica.

    Por el contrario prefiero hablar de la experiencia de una semana en la que la educación ha impregnado todos los momentos. Comenzando con la acogida de mi buen amigo Ignacio, muestra viva de cómo uno puede seguir en contacto con sus alumnos 15 años después y aprender de ellos. Ignacio trabaja en la James Bowie High School y hasta allí nos acercamos para hablar de Tecnología y Educación. Fueron solo unos minutos compartiendo experiencias sobre los blogs y su uso como herramienta educativa pero nos dio tiempo de observar a fondo las diferencias existentes con los centros de secundaria en España, y también la cercanía, respecto a las dificultades que tanto allí como aquí existen para incorporar la tecnología en las clases.

    También pudimos disfrutar de la hospitalidad tejana de Rudy Vela, un gran amigo y una excelente persona, que además de mostrarnos todos los rincones de la preciosa ciudad de San Antonio nos acogió en su Universidad, St. Mary´s University. Allí pude observar de primera mano un concepto totalmente diferente de Universidad al que estamos acostumbrados en España. Con clases personalizadas, dotadas de aulas abiertas, en las que cualquiera puede observar el trabajo que se desarrolla dentro de las mismas, enfocado en el desarrollo de casos prácticos. Y no podré olvidar el trabajo también de Luis Miguel Macías, estudiante enamorado de España que junto con Rudy nos hizo enamorarnos aun más de esa tierra tejana tan lejana y al mismo tiempo tan cercana.

    Y finalmente la Universidad de Texas en Austin. Y dentro de ella su centro IDEA, dependiente del Learning Technology Center. Corazón de las innovaciones en tecnología aplicadas a la educación. Su coordinadora, Karen French, fue la mejor anfitriona que jamás habría podido soñar. Conocidos tan solo a través de un puñado de correos electrónicos previos a nuestra visita, el encanto de Karen nos llevó a interminables conversaciones sobre los cambios que ha de tener la educación para incorporar los avances técnicos, pero sin perder nunca el enfoque del aprendizaje.

    Horas y más horas hablando de lo que nos iguala, de lo que nos hace trabajar con ahínco para lograr que la educación evolucione, tanto en su país como en el nuestro. Tanto Karen como Michelle Read y Ken Tothero fueron amigos desde el primer minuto e hicieron que tener que regresar a Madrid fuera una penitencia más que un final de vacaciones.

    Everything is bigger in Texas, es el eslogan que todo el mundo recuerda de ese precioso estado. Aunque para mi la grandeza en este caso tenga que ver con el gran vacío que queda al dejar esa tierra atrás. Todo es maravilloso cuando uno está con gente maravillosa, es la idea que sigue planeando en mi cabeza. Ojala muy pronto podamos volver a encontrarnos…

  • Colegiales… ¿mayores?

    En los veranos de 1993, ´94 y ´95 tuve la ocasión de vivir en el Colegio Mayor Chaminade. Yo ya había terminado mi carrera pero por cuestiones profesionales acabé pasando allí largas temporadas y descubriendo un tipo de vida estudiantil que había pasado para mí desapercibida. Descubrí que, al menos en el «Chami», el ambiente de tolerancia, libertad y compromiso era impresionante. Pese a que el Patronato era el que regía la vida del Colegio Mayor, en el día a día eran los propios colegiales los que organizaban las actividades, inabarcables, tanto culturales, como estudiantiles o relacionadas con cualquier campo de actividad de lo que podríamos denominar «la cosa del pensar».

    Colegiales que se ayudaban entre sí para afrontar los duros meses de verano estudiando e intentar sacar así las asignaturas que podían haber quedado pendientes. Colegiales que se habían conjurado para hacer jornadas de «Asilo Estudiantil» en la época de las absurdas novatadas que muchos Colegios Mayores obligaban a pasar a los nuevos chavales que no estaban dispuestos a ser torturados impunemente, por el hecho de ser su primer año. Colegiales que hablaban y discutían por todo y de todo, siempre en un entorno de cordialidad y franqueza.

    Fueron años en los que aprendí a amar otra forma de entender la Universidad. Tan necesaria como la que había vivido yo, de casa a mi facultad, perdiéndome por el camino en interminables partidas de billar y cafés inacabables que nublaban los horarios. Años en los que tan sólo una cosa me resultaba incomprensible: que el «Chami» fuera un colegio «solo de chicos». Muchas veces pregunté la razón y siempre me encontré la misma respuesta. «Aquí las chicas entran cuando quieren (doy fe de que así era) pero otra cosa es que vivan con nosotros». Recuerdo, como si lo tuviera delante, a un granujiento y simpático colegial diciéndome, «lo que me faltaba es que mi novia quisiera ahora venirse a vivir conmigo…» No lo entendía, pero suponía que más pronto que tarde las cosas cambiarían, como así fue… en el «Chami»…

    Hoy presuntos estudiantes, vividores en algún Colegio Mayor, no precisamente barato, la han emprendido a insultos y empujones con el Rector de la Universidad Complutense. Su reivindicación, quejarse de que tres Colegios Mayores, que dependen de la Universidad, vayan a dejar de segregar al otro sexo y convertirse en mixtos. Al margen del absurdo argumento, que me devuelve a aquellos años en los que escuchaba tales banales razones boquiabierto, lo más grave es la actuación contra el Rector. Contra la máxima institución universitaria. Demostrando de nuevo el «hooliganismo» que nos invade y que ya no escapa ni al ámbito de la Universidad.

    Hubo una época pasada en la que los estudiantes de las universidades fueron la punta de lanza para que nuestra sociedad avanzase. Eran los depositarios del tiempo para leer, para reflexionar, para pedir cambios. Estaban orgullosos de ello y las sociedades, mucho o poco, cambiaron gracias a ellos. Reivindicaron cosas justas y muchas veces utópicas. Lucharon con la palabra y también en la calle, es cierto. Pero nunca perdieron la dignidad de sentirse Universitarios. Y lo lograron. O no. Es lo de menos.

    Pero hoy estos niñatos que escupen a un Rector porque no quieren perder sus infantiles reglas son, o tontos útiles que hacen el juego a intereses ocultos, o simplemente «sisebutos» malcriados con licencia para, algún día, obtener un título universitario.

    ¿Son estos los universitarios que nos llevarán a avanzar en el primer cuarto del Siglo XXI? Por la salud del país en el que vivo y por el amor que tengo a la Universidad espero que tan sólo sean una triste anécdota, pero observando lo que ocurre de un tiempo a esta parte en las universidades públicas no puedo ser optimista, por más que lo intento…

  • And the winner is…

    D. Fernando Galván, candidato elegido por los votos de 3.478 personas del total de 24.000 posibles votantes en la Universidad de Alcalá…

    Uno se plantea muchas cosas, más allá del resultado y la persona elegida para guiar los destinos de la centenaria Complutense. Y desde luego la primera de ellas tiene que ver con la forma de entender la Democracia de nuestra comunidad universitaria. Especialmente en el ámbito de los estudiantes, los que permanentemente dicen que la Universidad debe darles la voz por tratarse ellos del grupo más numeroso e importante.

    Algo ha de pasar en nuestra sociedad, de la que es reflejo la Universidad (o tal vez sea al contrario), cuando tan solo un 25 % del total de los electores decide participar, al menos con su voto, en la elección de la persona que va a ocupar la máxima responsabilidad académica y de gestión, en una organización, la universitaria, que día a día pierde prestigio.

    Leemos con frecuencia informes de la baja calidad de las universidades españolas y solemos echar la culpa a los presupuestos, a la endogamia, a la vida acomodaticia de muchos. Pero tal vez sea momento de quitar las máscaras y decir alto y claro que ese modelo de elección de sus gestores, en unas entidades que pagamos todos, no tiene sentido.

    La Ley Orgánica de Universidades sancionó un modelo basado en la democracia absoluta con un supuesto sufragio universal. Pero con estos datos (que no son atípicos en las universidades públicas españolas) deberíamos replantear las cosas. O eso, o seguir manteniendo eternamente un mastodóntico enfermo terminal subvencionado y ajeno totalmente a realidades de participación democrática.

    Enhorabuena, Dr. Galván. El 14,50 % de los electores de la Universidad de Alcalá le han convertido en Rector. Mucha suerte…

  • 4 de marzo de 2010, Elecciones en la Universidad de Alcalá

    Mañana es el día. El momento en el que toda la comunidad universitaria de la Universidad de Alcalá acude a las urnas para elegir al Rector que guiará sus pasos los próximos cuatro años.

    Tras una campaña dura, difícil, plagada de problemas y de discusiones, quedan las ideas, los programas, los candidatos y el futuro. Un futuro que debe llevar a la Universidad de Alcalá a convertirse en una de las mejores universidades públicas del mundo.

    Por ello es necesario votar. Masivamente. Acudir a las urnas para participar en plenitud del espíritu de ser universitario. Votar en conciencia, en libertad y con el sueño cercano de hacer una Universidad diferente, cercana, competitiva, simplemente mejor.

    No os quedéis callados. La Universidad de Alcalá necesita vuestro voto…

  • Esto es mío…

    Es mío, mío y mío. Y si quieres verlo, paga. O mejor, no lo veas, ya que en cualquier caso seguro que yo no voy a ganar demasiado contigo…

    Eso debe ser lo que piensan algunas compañías de discos y televisiones sobre su soterrada campaña eliminando vídeo clips de Youtube por infringir los famosos «Términos de Servicio». Vídeos grabados en muchos casos hace lustros, que es difícil ver en otro sitio que no sea Internet, subidos a la plataforma de vídeos de Google por usuarios que tienen la paciencia de digitalizar viejas cintas VHS y poner perlas olvidadas a disposición del que quiera acceder a ellas.

    Pero muchas compañías de discos deben considerar que si no se gana dinero por derechos de autor, tampoco ha de permitirse el visionado de esos trabajos. Aplicando el mismo argumento que con las descargas «ilegales», se solicita a Google su retirada y son borrados de Internet, como si nunca hubieran existido, dejando a miles de personas sin la posibilidad de acceder a un contenido que tal vez acabe perdiéndose para siempre.

    El árido debate de los derechos de autor crea polémicas complejas. La propia disquisición sobre lo que significan las descargas en Internet genera tantos ríos de tinta y tantos millones de líneas en la Red que casi no tiene sentido aportar una más. Pero ahora el ataque se hace de forma más sutil. Desaparece el contenido, sin más. Quién evita el riesgo evita la tentación.

    Una máxima de la Gestión del Conocimiento, comúnmente aceptada hace años, es que la transmisión de conocimiento genera nuevo conocimiento. Si lo aplicamos al mundo de la música podríamos situarnos en un entorno en el que el hecho de poder acceder libremente a los vídeos musicales de todos los artistas generaría nuevas ideas, más posibilidades creativas, nuevos músicos que trataran de experimentar y, en definitiva, más creación artística y cultural expuesta en pentagramas. Pero la industria nunca ha estado interesada en la creación. Ni en la transmisión que no genere pingües beneficios.

    Primero han sido las descargas de discos que, de otro modo, podrían haber permanecido en el olvido. Después los mensajes apocalípticos contra los que «asesinan» la música por descargarla de Internet. Ahora, con menos ruido, la batalla se centra en las plataformas de vídeo. Pero claro, ¿quién dijo que la industria de la música se haya preocupado alguna vez por transmitir el conocimiento?…

  • Aula… 1.0

    Un año más llega a Madrid la feria del estudiante y la oferta educativa. Un año más AULA convierte un pabellón de IFEMA en un patio de colegio en el que cientos de chavales pululan entre stands de centros educativos buscando el boli gratis, los caramelos o el escapulario para el móvil. Cargados con inmensas bolsas llenas de folletos que irán de forma inmisericorde a la basura y un año más los orientadores de los centros recorren los stands recopilando papelería (algunos de ellos, afortunadamente minoritarios, exigiendo con no demasiadas buenas formas que el material preparado para los orientadores sea especial y que tenga «algún obsequio» por su trabajo).

    Suelo visitar la feria todos los años, para salir de la misma absolutamente frustrado. Cada año el volumen de expositores es menor, abandonando el «sarao» ante su falta de resultados y prefiriendo invertir en otras acciones de comunicación, más cercanas como las visitas a los centros, o más más «sonoras» como campañas en los medios de comunicación. Pero todavía colea como un reducto del siglo pasado.

    Pasar por AULA es enfrentarse al erial del marketing ombliguista. Enormes espacios en los que el ruido es ensordecedor, en los que mantener una conversación mínimamente interesante con un responsable de un centro es casi imposible y en los que el marketing promocional en su versión más cutre y chusca se convierte en el principal protagonista.

    Comprendo que la chavalería disfruta con AULA. Para muchos (la mayoría) es un día de excursión. Divertido y sin mayores pretensiones. Sus profesores y orientadores recorren con paciencia los espacios de las universidades viendo más de lo mismo, recuperando una información que no ha cambiado, ni en contenido ni en la forma de presentarse, en los últimos 15 años.

    Hablamos mucho de la Escuela 2.0, del uso de las tecnologías en el aula, de nuevas propuestas de valor de las organizaciones, utilizando los nuevos entornos de comunicación y colaboración. Pero ir a AULA nos hace darnos de bruces con la realidad más abrupta: nada cambia.

    ¿Tiene sentido AULA en estos tiempos? Desde el punto de vista del Marketing creo que no. No se si fue Peter Drucker el que dijo que el Marketing era demasiado importante como para dejárselo al Departamento de Marketing, pero cuando hablamos de Marketing Educativo esa reflexión se nos presenta en toda su crudeza. Tal vez algunos responsables de captación de alumnos pasan el año preparando su estancia de una semana en IFEMA. A lo mejor algunos orientadores de bachillerato o secundaria no son capaces de saber las opciones existentes para sus alumnos sino les dan una tonelada de papeles. Posiblemente no sea de recibo eliminar la pertinente excursión a un recinto ferial de los chavales tras la tensión de la última evaluación. Pero si todo eso pretende mostrar el camino a seguir por los centros educativos respecto a la relación con sus futuros»clientes» en el nuevo milenio no es difícil entender como les va a algunos centros en lo que respecta a la captación de nuevos alumnos.

    Ah, es verdad, que la universidad está cambiando… dicen….

  • Un post distinto, un hombre diferente

    Infoconocimiento es un espacio de expresión creado hace ya mucho tiempo en el que hablo de aspectos relacionados con la Web Social, con la Universidad y con todo lo que tiene que ver con mis intereses profesionales. Algunas veces me he posicionado claramente ante problemas políticos o sociales, pero creo que nunca había escrito un post de estas características, es decir, mostrando sin ambages mi opción ante una determinada vía política.

    Dentro de unos días se celebran elecciones en la Universidad de Alcalá, mi alma mater, de la cual me siento tan orgulloso como el día lejano de 1992 en que terminé la carrera. Allí me formé, conocí grandes amigos, aprendí que un historiador podía usar un ordenador y comencé mi carrera profesional. El mismo año que terminé mis estudios, cuando apenas habían pasado unos pocos meses, el profesor de Historia Económica, entonces Director del Centro de Estudios Norteaméricamos, José Morilla Critz, me ofreció participar en un proyecto de investigación y en la docencia universitaria. Algo que nunca pensé que sería mi pasión, el camino que acabaría siguiendo mi vida.

    Eran años en los que yo peleaba con Manuel Gala, el viejo Rector que convirtió a la Universidad de Alcalá en una universidad de nuevo. Desde mi puesto de Presidente del Consejo de Estudiantes discutía con D. Manuel (o Manolo, para todos nosotros) sobre los cambios que se acercaban a la Universidad. Eran los momentos en los que aparecía la estructura de créditos, los años en los que los Masters comenzaban a ser acogidos por los centros universitarios y la época en la que algunos profesores como Pepe Morilla nos machacaban de forma inmisericorde con la necesidad de innovar y de internacionalizarnos para conseguir la excelencia. Y era un momento de crisis. Muy parecida a la actual. En la que parecía que hacer las cosas de forma diferente no tenía sentido, sino que el objetivo era tan sólo conseguir nadar y salvar la ropa.

    Años de conversaciones con Pepe Morilla, años que fueron templando mis ideas. Años en los que, entre otras cosas, descubrimos que aquella cosa llamada Internet que nos exigían nuestros alumnos norteamericanos podía ser el futuro. Y conversaciones eternas acerca de lo que Pepe pensaba que debía ser la universidad del futuro. Años en los que aprendí el significado de la palabra lealtad unida a la palabra compromiso. Años que cuando aparecen frente a mí me reflejan exactamente tal como soy hoy.

    Pepe se presentó a Rector hace unos años. Nadie daba un duro por su candidatura y tuvo que lidiar con uno de los peores dramas que una persona puede hacer frente en su vida. Aciagas fechas que, pese a todo, no le arredraron. Siendo consciente de que batallaba contra molinos de viento, optimista y sin dejar de soñar con la renovación de una pequeña universidad pública sumida, nuevamente, en la salida de una crisis. Perdió él y nunca he dejado de pensar que perdió la Universidad de Alcalá. Pero entonces yo no era docente universitario y no me sentía capacitado para poder decir en público que la elección era equivocada.

    Hoy las cosas son distintas. Tras muchos años en la Universidad de Alcalá, Pepe Morilla vuelve a presentarse como candidato a Rector. Como siempre ha hecho las cosas. Sin gritos, llanamente y dispuesto a hablar de todo desde la tolerancia pero sin ceder ante una idea clara: la universidad pública española ha de cambiar. La universidad pública no puede seguir estancada. Es necesario avanzar para adaptarse a los nuevos tiempos. Yo sinceramente creo que Pepe Morilla es la mejor opción. Es la persona que puede devolver a la Universidad de Alcalá a la senda de la que nunca debió alejarse.

    No puedo votar en esas elecciones. Tuve que marcharme de la casa que amaba tras estrellarme una y otra vez contra el inmovilismo de una casta que prefería mirarse su ombligo, ajeno a la realidad. No votaré, pero seguiré el proceso con la misma ilusión que cuando me sentía parte de la organización que hizo de mí lo que hoy soy. Y a cualquier persona que me pregunte le diré, «Mira a Pepe a los ojos, habla un rato con él y seguro que observarás la universidad pública que debería tener nuestro país»…