Categoría: Reflexiones

  • Educamos o Enredamos I

    Ayer tuve la oportunidad de compartir una Mesa Redonda sobre Redes Sociales y Educación en las Jornadas de Integración de las TIC en la Enseñanza, organizadas por el CRIF Las Acacias e invitado por Antonio Fumero, uno de los profesionales y amigos más interesantes que uno puede conocer en este mundillo de «lo social» en la Web. La Mesa la componíamos, además de Antonio y yo mismo, Agustín Cuenca, histórico de la Web por su trabajo de consultoría, María José Mayorgas, experta psicóloga especializada en adicciones y Charo Fernández, una de esas profesoras con las que uno sueña haber sido su alumno, trabajadora incansable en pos de la adaptación de las metodologías educativas a los nuevos entornos.

    Como es habitual en una Mesa Redonda se tocaron infinidad de temas relacionados con el mundo de la Web Social, desde la necesidad por parte de los profesores de conocer el entorno en el que, no sólo nuestros alumnos, sino cada vez más una parte de la sociedad se interrelaciona, hasta los peligros que pueden suponer las redes sociales, desde el punto de vista de adicciones o seguridad. No obstante, hubo dos aspectos polémicos que se afrontaron y que bajo mi punto de vista no quedaron demasiado tratados, mereciendo una mayor reflexión que la que pudimos tener en las dos horas que compartimos el tiempo con los asistentes a las jornadas.

    En primer lugar, Agustín lanzó un órdago cuando aseveró que los contenidos ya no son importantes. Que resulta absurdo pedir a nuestros alumnos que memoricen contenidos cuando estos están disponibles en Internet. Que, en todo caso, deberíamos ser capaces de llevar a los alumnos a la red para que sean ellos los que, bajo un sentido crítico, detecten dichos contenidos y trabajen sobre ellos.

    Como es natural este argumento creó la polémica buscada, especialmente en varios de los profesores que asistían al acto. Decir públicamente que los contenidos no tienen importancia en un auditorio de profes de secundaria puede parecer un disparate. Y posiblemente lo sea si nos quedamos simplemente en la parte procedimental. Es fácil pensar que lo que Agustín estaba pidiendo es que el profesor se limitase a pedirle a sus alumnos que busquen en la Web y que se conviertan en filtros de datos, o a todo lo más, en filtros de información.

    No obstante, creo que el argumento de Agustín y también el de Antonio, tenía más que ver con la necesidad de un cambio efectivo en la creación y la transmisión del conocimiento, basado, si se quiere mantener la «nomenclatura», en el intercambio de objetos de aprendizaje/contenidos. No me cabe duda de que, por ejemplo, para llegar al cálculo diferencial y lograr resolver derivadas es necesario comprender previamente el concepto de límites. Y que es imposible entender un límite si no se entiende qué es una recta o una tangente. Tal vez ahí sea donde nos encontramos con el principal problema de muchos docentes. Consideramos que debemos «enseñar» esos conceptos/contenidos ya que nosotros los «comprendemos» y nuestros estudiantes no. Pensamos que hablar del cambio de paradigma puede significar que el alumno no llegue a aprender si quiera la tabla de multiplicar y, lógicamente, acabe «no aprendiendo nada» (uso el símil de las matemáticas puesto que fueron y siguen siendo mi pesadilla desde que comencé a «estudiar»).

    Insisto que el problema no creo que deba situarse en la «presunta» desaparición de los contenidos sino en la forma en la que llegamos al aprendizaje de los mismos. Por seguir hablando de Matemáticas, ¿recordamos cómo los alumnos «de letras» logramos «aprender» trigonometría? ¿Alguien fue capaz de explicarnos para qué servía calcular senos, cosenos y arco tangentes? Al menos yo lo único que recuerdo son pizarras y más pizarras repletas de circunferencias cortadas por líneas y rodeadas de letras con las que se hacían operaciones arcanas. Nadie me explicó, por ejemplo, que gracias a ella era posible entender como funcionaban los satélites o, por ejemplo, entender cómo funciona (en parte) la telefonía móvil.

    Ahí es donde creo que el cambio en el paradigma de la creación-transmisión de contenidos ha de incidir. Es el profesor el que sigue transmitiendo, convencido de que su sabiduría es superior a la de sus alumnos. En todo caso el alumno ha de limitarse a realizar problemas y ejercicios que demuestren la comprensión del concepto transmitido tras las horas de tiza. Lo de menos es si el alumno logra llegar al conocimiento con la ayuda del docente, cuando esa ayuda se limita a «dictar» unos contenidos curriculares mínimos que han de alcanzarse.

    Por supuesto todo es matizable, pero hoy nuestros alumnos necesitan, exigen, si se me permite, una forma de aprendizaje diferente. En la que el descubrimiento esté en sus manos, tenga que ver con realidades conocidas y tenga una aplicación. Con esto no quiero decir que otras disciplinas como la Filosofía (por hablar de otro de los puntos candentes de la mesa) no deban ser afrontadas bajo esta nueva perspectiva. Recuerdo cómo estudié la retahíla de autores que iban desde los presocráticos hasta Ortega. Y recuerdo la sensación final de haber aprendido tan sólo que el siguiente autor decía lo contrario del anterior. Horas y más horas de codos para memorizar conceptos que fueron olvidados al día siguiente del examen. ¿Para eso queremos santificar los contenidos? Tal vez mi profesor estuviera orgulloso por llegar al final del temario que exigía el curriculum ministerial, pero de lo que estoy seguro es de que salvo ejercitar la memoria a corto plazo, aquellos «contenidos» fueron tan sólo una piedra más en el camino antes de llegar a la ansiada Universidad.

    Las herramientas sociales (blogs, podcasts, wikis, redes sociales y todas las que nos podamos inventar durante los próximos años) no son más que medios que nos deben permitir un cambio de metodologías de aprendizaje. Y el sacrosanto «contenido sí-contenido no» debe desaparecer de nuestro debate. No porque eso signifique dejar de aprender «cosas» sino porque el aprendizaje debe llevar al contenido como esquema mental y de actuación efectiva, práctica o metafísica.

    Durante años he impartido «contenidos». Hasta que dejé de hacerlo. Ahora son mis alumnos los que crean contenidos. En sus mentes, a través de un proceso reflexivo, investigador, apoyado en el trabajo en grupo, compartiendo, colaborando y, finalmente, publicando sus resultados. No he desaparecido como docente. Pero ya no soy el «Dios» que sube a la tarima y explica. En todo caso ayudo a llegar a ideas y a su puesta en práctica cuando estas son instrumentales. ¿Tengo más trabajo? Posiblemente pueda entenderse así. Aunque yo lo veo como una forma diferente de realizar mi profesión docente. Lo importante se ha convertido en aquello que aprenden mis alumnos, no aquello que me demuestran haber memorizado. Y no por ello he cambiado los objetivos de lo que deben aprender, sino el cómo. Creo que ahí es donde los medios sociales tienen una función facilitadora absolutamente crucial, y creo que es ahí donde debemos establecer el debate.

    Gracias a los medios sociales mis alumnos se enfrentan al descubrimiento del contenido y trabajan con los mismos. Muchas veces alcanzan los objetivos de aprendizaje y otras veces no. Usar las nuevas herramientas y una pedagogía diferente no evita que haya alumnos que erren y que haya que hacer un esfuerzo extra. Pero desde que cambié de metodología el fracaso disminuyó. Y la calidad (y cantidad) de lo reflejado en las cabezas de mis alumnos (y en su satisfacción post-curso) es tan grande que hoy ya no puedo dar marcha atrás. En todo caso, seguir avanzando…

    (En la segunda parte del post trataré el segundo de los aspectos polémicos: la privacidad)

  • Ha muerto Dio

    En noches como hoy, en las que mi pasión por la música se enfrenta a la desaparición de la mejor voz que ha tenido el Heavy Metal, simplemente puedo ahogar mis lágrimas sabiendo que hoy DIO agarra el arco iris con fuerza y grita como tantas veces… Long Live Rock´n´Roll \m/

  • Metagurus, Metaprogramas, Metatwitter…

    Viernes por la tarde. Mi Timeline de Twitter comienza a llenarse de mensajes urgiendo a plantificarse delante de la Tele. Empieza el programa que parece haber atraído a decenas de las personas que sigo diariamente. Ese engendro creado por Veo7, la nueva marca de El Mundo TV, presentado por Melchor Miralles y que promete un rato de entretenimiento hablando sobre Twitter y las Redes Sociales.

    Aguanté unos minutos del primer programa. Hasta que Miralles decidió que la noticia estrella era hablar sobre si Felipe González es millonario o no. A partir de ahí decidí que, viniendo de quién venía, la idea Twision no era más que otro espacio preparado para pontificar sobre la ideología de la cadena, utilizando para ello la excusa del doscerismo. Incluso lo escribí en un Twitt, dejando de ser seguido de inmediato por media docena de fieles de esa nueva religión televisivo-twittera.

    A partir de ahí y durante las últimas semanas se reproduce una y otra vez la situación el viernes por la tarde. Si Larry King pudiera temblar debería hacerlo. El futuro de los talkshow pasa por Miralles y Abrego. Al menos eso es lo que parece desprenderse de los cientos de gorgeos alabando los rankings de paginas chorras en Facebook, las entrevistas hechas con la profundidad de visión de una carpa o simplemente la vanidad de que tu nombre precedido de una arroba se vea en la pantalla de la televisión.

    Reflexiono con @OlvidoAndujar sobre ello y me recuerda cómo hace años los ICQceros se sentían especiales por el hecho de utilizar una aplicación antes que nadie. Cómo algunos usuarios de la Web se ven cegados por oropeles inexistentes y acaban convirtiendo el medio en el fin. ¿Necesitaba una aplicación como Twitter tener un metaprograma para hacer felices a sus usuarios? Al parecer si. Algo que puede entenderse en el marco del desconocimiento de muchos sobre ese sistema que te permite decir al mundo en 140 caracteres cualquier cosa que se pase por la cabeza. Marcelino Madrigal aprovecha para recordarme que podría hacerse un TuentiVisión, realizado por Cuatro, eso sí. Al tiempo…

    Finalmente cedo a tragarme todos los programas para intentar averiguar el sentido definitivo de ese programa que aman los Twitteros a los que sigo. Paso minutos y más minutos intentando discernir por qué los chistes de Miralles y los consejos de Abrego me parecen absurdos, manidos y sin sentido. Y de paso observo la adoración recibida a través de replies a Veo 7 por haber abierto la puerta a la pseudoparticipación de los usuarios de Internet. Y pienso: algo debe fallar en el mundo de la web social cuando Twision se convierte en el programa de moda para tantos usuarios activos del pajarito piante.

    Tras todo ello me acuerdo de Mobuzz y el ruido que hacía una recopilación de noticias más o menos conocidas. Claro, detrás de ellos no estaba un medio de comunicación con el poder de El Mundo y pasó a la historia como uno de los grandes fiascos del doscerismo incipiente. ¿Correrá Twision la misma suerte? Posiblemente no. A menos que las decenas de Twitteros, nueva raza de personas creada de forma artificial, pero con sentido de pertenencia a eso denominado Twitter, decidan que soportar publicidad a raudales (únicas críticas recibidas por el programa) no merezca la pena a cambio de verse durante unos segundos «participando» en el show.

    No creo que Twitter vaya a cambiar el mundo. Pero menos creo que un programa sobre ello tenga más interés que la novedad de su formato. Eso sí, mientras tanto seguiré leyendo los viernes por la tarde el mensaje: «Empieza Twision». Fascinante…

    Edito: Acabo de leer un post que me hace no sentirme el único rarito…

  • Everything is bigger in… Education!

    Grande, muy grande es Texas. Puede que te lo cuenten o que leas sobre ello. Sin duda el Estado de la Estrella Solitaria resulta evocador desde nuestro país, con sus inmensos territorios, su mezcla de culturas y la idea de la gran frontera, el espacio de las oportunidades y también de los sueños rotos. Estado orgulloso de sus tradiciones, en el que la bandera que ondeó el tiempo en que fueron una República se codea con las barras y las estrellas al mismo nivel, en calles, fachadas, automóviles y cualquier espacio donde poder situar un símbolo que, en el caso de Estados Unidos, va más allá de una mera enseña nacional.

    Podría hablar durante horas de la semana pasada en Texas, visitando Austin, gozando hasta el último de los rincones de la Capital Mundial de la Música en Vivo, de sus decenas de clubs en los que perderte escuchando todo tipo de sonidos musicales, de lo afectuoso de sus paisanos, siempre dispuestos a ayudarte y a recibirte con una sonrisa, obviando cualquier problema que pueda existir de idioma. Pero entonces este post sería uno más de los miles de contenidos existentes en Internet que hablan bien de una ciudad fantástica.

    Por el contrario prefiero hablar de la experiencia de una semana en la que la educación ha impregnado todos los momentos. Comenzando con la acogida de mi buen amigo Ignacio, muestra viva de cómo uno puede seguir en contacto con sus alumnos 15 años después y aprender de ellos. Ignacio trabaja en la James Bowie High School y hasta allí nos acercamos para hablar de Tecnología y Educación. Fueron solo unos minutos compartiendo experiencias sobre los blogs y su uso como herramienta educativa pero nos dio tiempo de observar a fondo las diferencias existentes con los centros de secundaria en España, y también la cercanía, respecto a las dificultades que tanto allí como aquí existen para incorporar la tecnología en las clases.

    También pudimos disfrutar de la hospitalidad tejana de Rudy Vela, un gran amigo y una excelente persona, que además de mostrarnos todos los rincones de la preciosa ciudad de San Antonio nos acogió en su Universidad, St. Mary´s University. Allí pude observar de primera mano un concepto totalmente diferente de Universidad al que estamos acostumbrados en España. Con clases personalizadas, dotadas de aulas abiertas, en las que cualquiera puede observar el trabajo que se desarrolla dentro de las mismas, enfocado en el desarrollo de casos prácticos. Y no podré olvidar el trabajo también de Luis Miguel Macías, estudiante enamorado de España que junto con Rudy nos hizo enamorarnos aun más de esa tierra tejana tan lejana y al mismo tiempo tan cercana.

    Y finalmente la Universidad de Texas en Austin. Y dentro de ella su centro IDEA, dependiente del Learning Technology Center. Corazón de las innovaciones en tecnología aplicadas a la educación. Su coordinadora, Karen French, fue la mejor anfitriona que jamás habría podido soñar. Conocidos tan solo a través de un puñado de correos electrónicos previos a nuestra visita, el encanto de Karen nos llevó a interminables conversaciones sobre los cambios que ha de tener la educación para incorporar los avances técnicos, pero sin perder nunca el enfoque del aprendizaje.

    Horas y más horas hablando de lo que nos iguala, de lo que nos hace trabajar con ahínco para lograr que la educación evolucione, tanto en su país como en el nuestro. Tanto Karen como Michelle Read y Ken Tothero fueron amigos desde el primer minuto e hicieron que tener que regresar a Madrid fuera una penitencia más que un final de vacaciones.

    Everything is bigger in Texas, es el eslogan que todo el mundo recuerda de ese precioso estado. Aunque para mi la grandeza en este caso tenga que ver con el gran vacío que queda al dejar esa tierra atrás. Todo es maravilloso cuando uno está con gente maravillosa, es la idea que sigue planeando en mi cabeza. Ojala muy pronto podamos volver a encontrarnos…

  • Colegiales… ¿mayores?

    En los veranos de 1993, ´94 y ´95 tuve la ocasión de vivir en el Colegio Mayor Chaminade. Yo ya había terminado mi carrera pero por cuestiones profesionales acabé pasando allí largas temporadas y descubriendo un tipo de vida estudiantil que había pasado para mí desapercibida. Descubrí que, al menos en el «Chami», el ambiente de tolerancia, libertad y compromiso era impresionante. Pese a que el Patronato era el que regía la vida del Colegio Mayor, en el día a día eran los propios colegiales los que organizaban las actividades, inabarcables, tanto culturales, como estudiantiles o relacionadas con cualquier campo de actividad de lo que podríamos denominar «la cosa del pensar».

    Colegiales que se ayudaban entre sí para afrontar los duros meses de verano estudiando e intentar sacar así las asignaturas que podían haber quedado pendientes. Colegiales que se habían conjurado para hacer jornadas de «Asilo Estudiantil» en la época de las absurdas novatadas que muchos Colegios Mayores obligaban a pasar a los nuevos chavales que no estaban dispuestos a ser torturados impunemente, por el hecho de ser su primer año. Colegiales que hablaban y discutían por todo y de todo, siempre en un entorno de cordialidad y franqueza.

    Fueron años en los que aprendí a amar otra forma de entender la Universidad. Tan necesaria como la que había vivido yo, de casa a mi facultad, perdiéndome por el camino en interminables partidas de billar y cafés inacabables que nublaban los horarios. Años en los que tan sólo una cosa me resultaba incomprensible: que el «Chami» fuera un colegio «solo de chicos». Muchas veces pregunté la razón y siempre me encontré la misma respuesta. «Aquí las chicas entran cuando quieren (doy fe de que así era) pero otra cosa es que vivan con nosotros». Recuerdo, como si lo tuviera delante, a un granujiento y simpático colegial diciéndome, «lo que me faltaba es que mi novia quisiera ahora venirse a vivir conmigo…» No lo entendía, pero suponía que más pronto que tarde las cosas cambiarían, como así fue… en el «Chami»…

    Hoy presuntos estudiantes, vividores en algún Colegio Mayor, no precisamente barato, la han emprendido a insultos y empujones con el Rector de la Universidad Complutense. Su reivindicación, quejarse de que tres Colegios Mayores, que dependen de la Universidad, vayan a dejar de segregar al otro sexo y convertirse en mixtos. Al margen del absurdo argumento, que me devuelve a aquellos años en los que escuchaba tales banales razones boquiabierto, lo más grave es la actuación contra el Rector. Contra la máxima institución universitaria. Demostrando de nuevo el «hooliganismo» que nos invade y que ya no escapa ni al ámbito de la Universidad.

    Hubo una época pasada en la que los estudiantes de las universidades fueron la punta de lanza para que nuestra sociedad avanzase. Eran los depositarios del tiempo para leer, para reflexionar, para pedir cambios. Estaban orgullosos de ello y las sociedades, mucho o poco, cambiaron gracias a ellos. Reivindicaron cosas justas y muchas veces utópicas. Lucharon con la palabra y también en la calle, es cierto. Pero nunca perdieron la dignidad de sentirse Universitarios. Y lo lograron. O no. Es lo de menos.

    Pero hoy estos niñatos que escupen a un Rector porque no quieren perder sus infantiles reglas son, o tontos útiles que hacen el juego a intereses ocultos, o simplemente «sisebutos» malcriados con licencia para, algún día, obtener un título universitario.

    ¿Son estos los universitarios que nos llevarán a avanzar en el primer cuarto del Siglo XXI? Por la salud del país en el que vivo y por el amor que tengo a la Universidad espero que tan sólo sean una triste anécdota, pero observando lo que ocurre de un tiempo a esta parte en las universidades públicas no puedo ser optimista, por más que lo intento…

  • And the winner is…

    D. Fernando Galván, candidato elegido por los votos de 3.478 personas del total de 24.000 posibles votantes en la Universidad de Alcalá…

    Uno se plantea muchas cosas, más allá del resultado y la persona elegida para guiar los destinos de la centenaria Complutense. Y desde luego la primera de ellas tiene que ver con la forma de entender la Democracia de nuestra comunidad universitaria. Especialmente en el ámbito de los estudiantes, los que permanentemente dicen que la Universidad debe darles la voz por tratarse ellos del grupo más numeroso e importante.

    Algo ha de pasar en nuestra sociedad, de la que es reflejo la Universidad (o tal vez sea al contrario), cuando tan solo un 25 % del total de los electores decide participar, al menos con su voto, en la elección de la persona que va a ocupar la máxima responsabilidad académica y de gestión, en una organización, la universitaria, que día a día pierde prestigio.

    Leemos con frecuencia informes de la baja calidad de las universidades españolas y solemos echar la culpa a los presupuestos, a la endogamia, a la vida acomodaticia de muchos. Pero tal vez sea momento de quitar las máscaras y decir alto y claro que ese modelo de elección de sus gestores, en unas entidades que pagamos todos, no tiene sentido.

    La Ley Orgánica de Universidades sancionó un modelo basado en la democracia absoluta con un supuesto sufragio universal. Pero con estos datos (que no son atípicos en las universidades públicas españolas) deberíamos replantear las cosas. O eso, o seguir manteniendo eternamente un mastodóntico enfermo terminal subvencionado y ajeno totalmente a realidades de participación democrática.

    Enhorabuena, Dr. Galván. El 14,50 % de los electores de la Universidad de Alcalá le han convertido en Rector. Mucha suerte…

  • Esto es mío…

    Es mío, mío y mío. Y si quieres verlo, paga. O mejor, no lo veas, ya que en cualquier caso seguro que yo no voy a ganar demasiado contigo…

    Eso debe ser lo que piensan algunas compañías de discos y televisiones sobre su soterrada campaña eliminando vídeo clips de Youtube por infringir los famosos «Términos de Servicio». Vídeos grabados en muchos casos hace lustros, que es difícil ver en otro sitio que no sea Internet, subidos a la plataforma de vídeos de Google por usuarios que tienen la paciencia de digitalizar viejas cintas VHS y poner perlas olvidadas a disposición del que quiera acceder a ellas.

    Pero muchas compañías de discos deben considerar que si no se gana dinero por derechos de autor, tampoco ha de permitirse el visionado de esos trabajos. Aplicando el mismo argumento que con las descargas «ilegales», se solicita a Google su retirada y son borrados de Internet, como si nunca hubieran existido, dejando a miles de personas sin la posibilidad de acceder a un contenido que tal vez acabe perdiéndose para siempre.

    El árido debate de los derechos de autor crea polémicas complejas. La propia disquisición sobre lo que significan las descargas en Internet genera tantos ríos de tinta y tantos millones de líneas en la Red que casi no tiene sentido aportar una más. Pero ahora el ataque se hace de forma más sutil. Desaparece el contenido, sin más. Quién evita el riesgo evita la tentación.

    Una máxima de la Gestión del Conocimiento, comúnmente aceptada hace años, es que la transmisión de conocimiento genera nuevo conocimiento. Si lo aplicamos al mundo de la música podríamos situarnos en un entorno en el que el hecho de poder acceder libremente a los vídeos musicales de todos los artistas generaría nuevas ideas, más posibilidades creativas, nuevos músicos que trataran de experimentar y, en definitiva, más creación artística y cultural expuesta en pentagramas. Pero la industria nunca ha estado interesada en la creación. Ni en la transmisión que no genere pingües beneficios.

    Primero han sido las descargas de discos que, de otro modo, podrían haber permanecido en el olvido. Después los mensajes apocalípticos contra los que «asesinan» la música por descargarla de Internet. Ahora, con menos ruido, la batalla se centra en las plataformas de vídeo. Pero claro, ¿quién dijo que la industria de la música se haya preocupado alguna vez por transmitir el conocimiento?…

  • Aula… 1.0

    Un año más llega a Madrid la feria del estudiante y la oferta educativa. Un año más AULA convierte un pabellón de IFEMA en un patio de colegio en el que cientos de chavales pululan entre stands de centros educativos buscando el boli gratis, los caramelos o el escapulario para el móvil. Cargados con inmensas bolsas llenas de folletos que irán de forma inmisericorde a la basura y un año más los orientadores de los centros recorren los stands recopilando papelería (algunos de ellos, afortunadamente minoritarios, exigiendo con no demasiadas buenas formas que el material preparado para los orientadores sea especial y que tenga «algún obsequio» por su trabajo).

    Suelo visitar la feria todos los años, para salir de la misma absolutamente frustrado. Cada año el volumen de expositores es menor, abandonando el «sarao» ante su falta de resultados y prefiriendo invertir en otras acciones de comunicación, más cercanas como las visitas a los centros, o más más «sonoras» como campañas en los medios de comunicación. Pero todavía colea como un reducto del siglo pasado.

    Pasar por AULA es enfrentarse al erial del marketing ombliguista. Enormes espacios en los que el ruido es ensordecedor, en los que mantener una conversación mínimamente interesante con un responsable de un centro es casi imposible y en los que el marketing promocional en su versión más cutre y chusca se convierte en el principal protagonista.

    Comprendo que la chavalería disfruta con AULA. Para muchos (la mayoría) es un día de excursión. Divertido y sin mayores pretensiones. Sus profesores y orientadores recorren con paciencia los espacios de las universidades viendo más de lo mismo, recuperando una información que no ha cambiado, ni en contenido ni en la forma de presentarse, en los últimos 15 años.

    Hablamos mucho de la Escuela 2.0, del uso de las tecnologías en el aula, de nuevas propuestas de valor de las organizaciones, utilizando los nuevos entornos de comunicación y colaboración. Pero ir a AULA nos hace darnos de bruces con la realidad más abrupta: nada cambia.

    ¿Tiene sentido AULA en estos tiempos? Desde el punto de vista del Marketing creo que no. No se si fue Peter Drucker el que dijo que el Marketing era demasiado importante como para dejárselo al Departamento de Marketing, pero cuando hablamos de Marketing Educativo esa reflexión se nos presenta en toda su crudeza. Tal vez algunos responsables de captación de alumnos pasan el año preparando su estancia de una semana en IFEMA. A lo mejor algunos orientadores de bachillerato o secundaria no son capaces de saber las opciones existentes para sus alumnos sino les dan una tonelada de papeles. Posiblemente no sea de recibo eliminar la pertinente excursión a un recinto ferial de los chavales tras la tensión de la última evaluación. Pero si todo eso pretende mostrar el camino a seguir por los centros educativos respecto a la relación con sus futuros»clientes» en el nuevo milenio no es difícil entender como les va a algunos centros en lo que respecta a la captación de nuevos alumnos.

    Ah, es verdad, que la universidad está cambiando… dicen….

  • Internet @amordazado

    Llevo usando Internet desde 1992, cuando sólo éramos cuatro colgados los que nos comunicábamos a través de esa cosa rara que tenían los americanos. He visto aparecer la Web y he vivido las guerras de los estándares, de los navegadores, la aparición de la «Nueva Economía» y el reventón de las punto com. He asistido al nacimiento de la Web 2.0 y me gano la vida contando mentiras sobre las bondades de la Web Social. Mentiras enormes que mis alumnos escuchan unas veces sorprendidos y la mayor parte de las ocasiones escépticos. Que Internet cambia el mundo, que permite mayor libertad, que miles de personas colaborando logran mucho más que un solo individuo peleándose contra gigantes.

    Y en paralelo he vivido el ascenso de una idea perniciosa sobre la libertad y el poso que dejó en millones de personas. La idea, que supera los conceptos políticos, sociales y económicos, de que el mercado se regula por sí solo. Esa entelequia falsa que nos ha llevado, de nuevo, a una crisis que afecta a los de siempre, a los que no se prejubilan con millones de euros, a una pérdida de ideas claras, a un no saber qué hacemos aquí hasta que nos lo diga alguien ¿quién? ese mercado maravilloso ejemplificado por el líder del año. Da igual, para qué vamos a regular si el «buenismo» del entorno lo hará por nosotros. Tanto fuera de la Red como dentro de ella.

    He disfrutado pudiendo acceder a contenido que eran inimaginables hace 10 años. Y lo sigo haciendo. A diario. Para mi la Red todavía es el mayor espacio de libertad en el que jamás he vivido. Soy un ingenuo compulsivo. ¿Realmente Internet es libre? ¿Es cierto que vale todo?. Por supuesto, para los que dominan las industrias tradicionales, Internet es una amenaza. Y buscan su control. Da igual que sigan adorando dioses muertos hace años. Son los que mandan y lo de menos serán los Manifiestos ante cuestiones injustas. Debe ser la Red que ellos quieren, la de los que mantienen la sartén por el mango y ante los que es tan fácil revelarse.

    También veo la dictadura de los que permanecen en silencio. Los que se convierten en adalides de una libertad en la nube. Aquellos que insisten en que usar sus servicios nos hará mejores, independientes, libres, en definitiva. ¿Libres o atados a sus reglas?

    Conversación, la eterna promesa de los que no tienen ojos, aunque sí bolsillos. Una bonita promesa para los incautos que imaginan que es mejor enfrentarse a una URL con sede en Chiquitistán. Podemos decir lo que queramos, siempre que no rompamos los «términos de servicio». Esos que nadie conoce, que santifican los ajustes de un mercado absolutamente libre. Y que permiten que los poderosos puedan apretar la bota cuando quieran. ¿Redes Sociales? Una nueva religión que debes aceptar. Comunícate, habla de ellas, incluso enseña a los niños a usarlas. Serán felices, ya que tendrán en su bolsillo la pastilla azul. Si, especialmente a los niños, que son los consumidores del mañana, los que hacen grande la red, los que prometen un futuro maravillosos a las URL de Internetlandia.

    No sea Usted díscolo. No muestre otras cosas que se salgan del guión establecido. O el mismo ser benévolo que promete un mundo feliz le expulsará. No vaya hablar de miserias en un mundo de felicidad donde todo se mide en esquinas redondeadas y discursos vacuos. Si lo hace será expulsado. Repudiado. Y por qué no, denigrado. No denuncie, no ataque, no muestre lo que no interesa no vaya a ser que los otros, «lo que mandan» tengan la tentación de poner freno a la espiral del mercado.

    ¿Conversación? Unidireccional. ¿Ajustes? siempre expulsando a los desagradables. ¿Futuro? el que ellos dictan. ¿No te gusta? No sabes de qué hablas. ¿Libertad? por favor…

    Y mientras tanto, la Red se auto protege. Total, ya se habla de vez en cuando de alguna actuación de «los que mandan» en la tele, así que, no nos toques más las narices…

    #mmadrigalNOW

    @amordazado

  • NO A LA CENSURA CONTRA MARCELINO MADRIGAL

    Hace unos minutos comenzaba a correr como la pólvora la increíble noticia. Twitter decidía cancelar las cuentas de Marcelino Madrigal y de @inapropiado por considerarlas con contenido no acorde a sus reglas. ¿Qué reglas? ¿Existen reglas para que alguien no denuncie diariamente abusos contra niños? Marcelino lleva meses publicando enlaces desagradables. Comenzó a hacerlo tras decenas de correos enviados a la Guardia Civil, a la Policía Nacional y por supuesto a los responsables de una de las redes sociales que más ontenido pederasta contiene, Windows Live.

    Marcelino primero fue expulsado de esa red. Microsoft debió considerar más molesto que alguien mostrara a diario a los miserables que sin pudor acosan a niños que el tratar de expulsar y poner a disposición de las autoridades a semejantes desgraciados. Marcelino continuó lo que algunos pretenden denominar como cruzada sin sentido en Twitter. Acosando a esos seres repugnantes, publicando enlaces abiertos para que todo el mundo pudiera ver qué es lo que ocurre en las Redes, cómo las empresas no se preocupan más que por conseguir aumentar sus vías de negocio, aun a costa de que sus sitios se conviertan en un nido de pornografía infantil repulsiva.

    Y he aquí que de pronto, en el entorno que todos suponían que se mantenía la libertad, vuelve a producirse la censura. Marcelino Madrigal y la persona que más le ha acompañado en la lucha son borrados de un plumazo. Si la cuenta desaparece la vergüenza se borra, deben pensar los dueños del pajarito. Atrás quedan eternas conversaciones con promesas sin sentido desde Presidencia de Gobierno. Atrás quedan meses y más meses tratando de despertar una conciencia que permanece dormida y que solo entiende de zarandajas del momento.

    Twitter debe devolver la cuenta a @mmarcelino y a @inapropiado. Y debe hacerlo ya. De no hacerlo demostrarán, una vez más, que las grandes corporaciones son las mejores aliadas de los delincuentes de Internet. Y que estos existen, por y gracias a ellas.

    Puedes seguir en tiempo real el hashtag #mmadrigalNOW aquí