Categoría: Reflexiones

  • El bochorno habita en Cuatro

    Hace años que decidí ver la tele lo menos posible. Con la cantidad de cosas interesantes por hacer, de libros por leer, de webs por visitar, de discos por escuchar y de pelis por ver, no valía la pena perder unos minutos de mi vida en soportar las sandeces que programadores con encefalograma plano decidían lanzar a través del tubo catódico.

    Por desgracia siempre hay momentos en los que uno se sienta frente a la pantalla tonta y descubre que la tonta no es la máquina, sino los que hacen que los muñequitos se muevan dentro de ella. Los sufridos tonto-videntes han soportado Salsas Rosas, Casas de la Vida de frikis infames, Grandes Hermanos que convierten a Orwell en un cuento para niños. Pseudohumoristas de la caspa, globotonudas descerebradas y chorradas superlativas.

    Y todo alimenta las estadísticas. cada vez más gente abandona las cadenas de basura-visión para navegar por Internet. Al menos la basura que se elige es libre y, con la web social, la podemos crear nosotros. Pero faltaba la vuelta de tuerca definitiva, el orgasmo de la ridiculez, la barbaridad que convirtiera a un canal de ridi-visión en el líder de la repugnancia, la estulticia y el asco.

    Cuatro comenzó su andadura con ínfulas de seriedad. Eran progres, modernos, serios. Hasta sacaron a Gabilondo de la radio para convertirle en una parodia de sí mismo intentando dar un aire distinto a sus informativos. Podían ser ideológicamente definidos, pero al menos no lo escondían en pos de una falsa objetividad.

    Pero eso no es suficiente. Tele 5 y sus 12 horas diarias dedicadas a la casquería rosa gana la poca audiencia que queda a la zote-visión. Y hasta la segunda noticia de un telediario es la muerte de un tal duque tetero de no se qué serie putera. Y ante ello Cuatro decide contratacar. La asco-visión vive por y para el pueblo y así se crea el reality definitivo, aquel en el que 60 mujeres seres del género femenino compitan por el amor de 6 garrulos campesinos, en un perfecto mercado de carne que convierte la pornografía en un ejemplo de honestidad amorosa.

    Lo de menos es lo zafio de los comentarios de los engendros protagonistas del invento. Da igual que la repugnancia de ver a esos entes bípedos con gónadas macho o hembras levanten ampollas en los incauto-videntes. Todo vale, y por fin Cuatro lo ha conseguido.

    Mañana El País, la SER o M80 seguirán enarbolando la bandera de la progresía. Y seguramente la Cadena del punto rojo pretenda que los pocos que todavía ven la porco-visión han sido felices con el espectáculo de los animales de bellota granjeros. Lo que hoy se ha emitido en su dial tonto-visivo simplemente llevaría al abandono de la profesión a cualquiera que tuviese agallas o coraje para denominarse periodista y tener algo que ver con tan bochornoso y patético espectáculo.

    Yo animo a Cuatro a que sean ellos los primeros que lancen un nuevo reality. Propongo que cojan a unos delincuentes, de esos malos malos, y que les lancen a la calle mientras una colección de vengadores les persigue para hacerles rebanadas. A fin de cuentas a Swazzy le funcionó y seguro que la audiencia respondería positivamente. Pero queremos sangre de verdad. Vísceras. Gritos. Total, si el modelo que Cuatri-Visión lanza a los estupividentes es el de los rurales cazadores de progesterona, qué mejor que aderezarlo con con un poquito más de marcha…

    (Edito: Cuatro ha conseguido que La Sexta tampoco pueda emitir sus imágenes, las como ya ocurre con Tele5. Una demostración más del patetismo y la cortedad de miras que lleva a una cadena que en su día resultaba simpática a convertirse en una gran basura más)

  • ¿El poder de la web social?

    Todos hemos oído hablar del poder creciente de los blogs y, en general de las herramientas de la web social. Se escriben ríos de tinta sobre las posibilidades de movilización que miles de personas tienen creando contenido, a veces incluso sobre el terreno. Vivimos en 2008 en nuestro país y en Estados Unidos dos ejemplos que parecían empujar esa idea. Las elecciones se comenzaban a jugar en un espacio distinto al de los tradicionales carteles y spots electorales. Los políticos creaban perfiles en las redes Sociales y partidarios de una y otra formación o de uno u otro candidato dirimían en la web sus diferencias.

    Sin embargo, en los últimos días del pasado año, y en la semana que llevamos de este, poca movilización he visto ante la situación en Israel-palestina. Las posturas más o menos conocidas, a favor de unos u otros. La crítica a Hamas, organización reconocida como terrorista, pero representante por derecho de Palestina (ganaron unas elecciones, parecemos olvidar), y el eterno pepito grillo contra sus enemigos israelís, usando de manera abyecta sus pocas fuerzas para provocar al incómodo vecino, al enemigo secular.

    Y del otro lado Israel, el pueblo elegido, que parece disfrutar con ese vecino molesto. Que parece gozar demostrando al mundo su falta de inteligencia, montando una guerra para que el problema, el odio y la muerte se perpetúe al menos tres décadas más.

    Un grupo de israelíes sonríe mientras observa el espectáculo de las bombas cayendo sobre Gaza. (Nikola Solic/Reuters); vía Periodistas en guerra./El Tridente

    De pseudogobernantes desesperados, cuyo único raciocinio es el odio a lo judio no espero nada. Seguirán haciendo y llevando al límite su locura. Llamando a la muerte en una huida hacia delante, convencidos de su posición de mártires en una guerra eterna. Pero sigue indignándome la posición del gobierno Israelí, dispuesta a matar moscas a cañonazos, a dar munición a los desesperados y a los extremistas. A demostrar que la Inteligencia de los Fuertes no es más que una mera entelequia. Creando una nueva guerra en la que la prohibición de informar, en la que la transparencia o los cacareados derechos humanos siguen sin existir.

    Y alejados de ellos, nosotros. En nuestra web social. En esa que va a cambiar el mundo. Escribiendo alegatos pacifistas que de nada sirven. Pidiendo a los gobiernos que hagan algo, como el que pide que le toque la lotería de navidad o, al menos tenga salud. Nuestra salud. Ya que ni la mental de unos ni la física de otros va a ser conseguida. La web social, no cambiará el mundo, no al menos por ahora…

    Edito: Algunos Twitters para seguir el conflicto:

    Twitter del Consulado de Israel

    Twitter de Al Jazeera con última hora desde Gaza

    Freedomforgaza (en español)

    QassamCount (Cuenta de los cohetes que caen sobre Israel)

  • Bienvenido 2009

    Un año más se cumple el ritual. Gran cena regada con todo tipo de alcoholes, uvas trasegadas al ritmo de las campanadas del reloj de la Puerta del Sol, y buenos propósitos. 2008 se nos marcha, y a pesar de todo uno siente un poquito de nostalgia ante un año que, en su conjunto ha sido muy bueno. En trabajo, en proyectos y en lo personal. El año que suponía mi marcha de la UPSAM para insertarme definitivamente en la UEM. El año en el que no presenté mi eterna Tesis, aunque sí avancé en el conocimiento de la Web Social gracias a la investigación participativa en un sin número de Redes Sociales y aplicaciones que prometen cambiar nuestra vida.

    2009 se me presenta pleno de posibilidades. 2009 se encara de manera optimista. Y es que la dichosa crisis, de la que todo el mundo se empecina en hablar, espero que pase de soslayo por delante de mi puerta.

    Gracias a todos los que en algún momento os habéis dejado caer por este rincón. Gracias por haber leído con paciencia o críticamente lo que no son más que reflexiones personales, sin más objetivo que el de expresar, el de comunicar lo que pasa por mi cabeza.

    Internet es una fuerza imparable. Lo lleva siendo desde hace más de una década. Y estoy convencido de que 2009 será nuestro año. Para todos los que participáis de él: QUE TENGÁIS UN FELIZ AÑO!!!

  • Simplemente… la verdad

    Roberto Saviano está condenado a muerte por denunciar en su libro a la Camorra…

    ¿Pero la Camorra es exclusiva de Italia?

    A veces no es necesario disparar para ser igual de mafioso…

    Podrán gastar dinero en publicidad, podrán tergiversar, engañar, mentir, insultar…

    Pero no podrán callarnos

    Y es que los que amamos la Cultura necesitamos romper con la Mafia…

  • Feliz Navidad

    Llegamos a las fiestas navideñas, y en ellas sigo siendo muy 1.0. Especialmente como Profe, que tiene más de dos semanas de vacaciones. Semanas que servirán para retocar la Tesis e incorporar algunos cambios, con el objetivo de conseguir tenerla lista para Febrero (¿será posible?)

    Este audio histórico utilizaba Goear y un reproductor Flash que ya no está disponible.

    En cualquier caso, para los descreídos y para los convencidos… Un clásico, con mis mejores deseos de Felicidad (este sí que no es 2.0 pero nunca pasará de moda)…

  • Atendemos a traves de todos los canales…

    En España hemos avanzado muchísimo en el comercio electrónico. Ya no nos da miedo buscar ofertas a través de Internet, meter los números de nuestra Visa y esperar a que nos llegue tan ricamente en nuestra casa. La penúltima vez que compré on line fue en E-Deusto, la oferta del Manifiesto Cluetrain en castellano, por un céntimo más gastos de envío (4,95 € en total). En cuatro días hábiles, teniendo en cuenta que estaba por medio el puente, recibí mi libro sin ningún problema. Como la infinidad de veces anteriores que he comprado on line.

    La semana pasada decidí que mi televisor ya estaba viejo, así que me lie a patadas con él (bueno, no exactamente, pero el resultado fue similar). Como hay que ver la botella siempre medio llena, por fin podía tener una tele plana, de 37 pulgadas y con todos los gadgets incorporados. Tras mucho buscar por la Red, desistí de comprar en Pixmanía. Nunca había comprado ahí, pero las críticas y opiniones recibidas en Ciao me echaron para atrás (háganselo mirar…).

    Después encontré una tienda llamada SUMOFIM, que tampoco conocía. No se hablaba mal de ella, así que hice el pedido a través de ella. Y a partir de ahí un sin fin de correos esperando saber si la tele estaba en stock. Tres días de espera para recibir el siguiente mensaje:

    «Disculpen que no nos hayamos puesto en contacto antes, pero hemos tenido problemas con los email, este televisor está disponible, si lo desea puede hacer la transferencia, de no recbir esta, como maximo el 17/12/2008, daremos por entendido que no desea su pedido, y quedará anulado.»

    Con la consiguiente respuesta por mi parte:

    «Lo siento mucho, como no habíamos recibido respuesta la hemos comprado en otro establecimiento»

    Muchas gracias por su atención,»

    Efectivamente. Tras no conseguir respuesta, vi una en PCCity que tenía todo lo que yo pedía. Estaba en stock, buen precio, interesante. Número de tarjeta, y transacción… ¿hecha?

    No. Al día siguiente, en vista de que no se sabe nada, puestos al chat con Att. Cliente, se nos exige el envío de fotocopia del DNI por fax para cerrar la compra. Digo puestos al Chat, ya que los señores de PCCity atienden on line. Es decir, si compras a través de Internet no es posible acceder a nadie del servicio de Atención al Cliente de otra forma que no sea a través de la tecla.

    Hoy, viernes, una semana después de la muerte prematura de mi tele sigo sin saber cuándo podré embobarme con lo que nos muestra la caja tonta. Los distintos chatoperadores nos remiten a los arcanos de la facturación, a los que es imposible acceder, puesto que no tienen chat. ¿Y el teléfono? Pulse 1, pulse 2, pulse 3…

    Vendemos on line, atendemos on line, la cagamos aburrimos a nuestros clientes on line…

  • Gorilas, orangutanes y acémilas

    La semana pasada moría un chaval a las puertas de una discoteca en Madrid. El Balcón de Rosales, lustroso entorno del pijerío madrileño, se teñía de sangre por tres bárbaros que ponían en práctica sus conocimientos de psicología campestre. esto es, al que molesta, candela. En esta ocasión el chico había pasado con sus amigos la criba de los salvajes que se encargan de la «seguridad» de estos lugares. Dio igual, bastó un pequeño incidente para que las páginas de sucesos y Telecinco tuvieran material con el que nutrirse durante intensos minutos.

    Soy el primero que lamenta la muerte de Alvaro Ussia. Aunque de no haber muerto reventado a golpes, el hecho no habría tenido trascendencia. Todos los días se producen ese tipo de agresiones. Todas las noches en nuestro Madrid los energúmenos de las puertas de los locales de ocio entregan la dicha o el cabreo de entrar en el garito prometido para poder ser envenenados pagando. Curioso, pero real. Estos animales de bellota no son nuevos, han estado siempre ahí. Y seguirán siempre. Da igual que ahora tengan que hacer un examen para demostrar que pueden firmar con la huella dactilar. Seguirán campando a sus anchas y pronto volveremos a vivir algo similar, en cuanto pasen los titulares y el cabreo del momento.

    Es ahora cuando se toman medidas de cara a la galería. Y para ello qué mejor que hacer la razzia particular contra las discotecas y salas de conciertos. Se cierra La Riviera, se avisa del cierre de Macumba, y así hasta una decena de salas «con denuncias». Y nuevamente los titulares son copados por el buen trabajo del ayuntamiento, que por fin toma cartas en el asunto.

    Eso sí, con el cierre de estas dos salas en concreto, también se acaba con dos de los pocos espacios en los que era posible escuchar música en vivo en nuestra paleta capital. De todos es sabido que un concierto genera violencia. Que los jóvenes (y no tanto) en pleno éxtasis musical pegan fuego a la ciudad. Y que bastante mata la cultura el hecho de que la gente se baje los discos como para que un sisebuto de gimnasio además se entretenga en matar «concierteros». Nada, tabla rasa. Acabadas las salas acaba el problema. Se cumplen las leyes, se satisface al vecino molesto por la cola en la puerta, y se evitan problemas futuros.

    La culpa del asesinato la tiene que la sala no tenga los papeles en regla. Como todo el mundo sabe eso es así. Así que cerrados. Y a otra cosa, que para eso el Excelentísimo Ayto. se encargará de marcar la música que hay que ver, escuchar y consumir.

    Lamento enormemente que en nuestra sociedad habiten cavernícolas. Pero casi tanto como ello lamento tener que sufrir políticos que no les van a la zaga. Eso sí, que nadie se queje… que han tomado medidas para que «lo de ese chico» no vuelva a repetirse…

  • 1919

    En aquel lejano año nació gente importante. Acababa de terminar la 1ª Guerra Mundial y un hombre llamado Nat King Cole venía al mundo en Montgomery. Aquel bebé nacido en una época dura para los negros, sin derechos y racista, sería uno de los precursores del Rock and Roll, con un tema llamado «Straighten Up and Fly Right«.

    También ese año vino al mundo Eva Perón, la bella argentina que incluso acabaría quitándose años para permanecer viva siempre en el subconsciente colectivo de los argentinos. Hija ilegítima, lucharía desde la política para conseguir la igualdad de las mujeres con los varones.

    Igualmente, en 1919 vino al mundo Simone Ortega, la mujer que pasaría a la historia por crear el libro de cocina más vendido en España, el libro que ha enseñado a cocinar a millones de mujeres y de hombres, a perder el miedo a sumergirse en los fogones.

    Y ese año, hace ya 89, nació mi abuela, Margarita García Sarabia. Ella no acabó siendo una entrada más de Wikipedia, de hecho nunca acabó de entender la fijación de su nieto con esa mochila que siempre llevaba a cuestas. Ese cacharro que simplemente servía para «jugar a marcianos». Pero sí hizo mucho por la pasión por el Heavy Metal de aquel chaval que se sentía incomprendido por sus padres y al que no dejaban llevar el pelo largo. Incluso le guardó a escondidas las cassettes cuando, tras el furor paterno por un cerro de suspensos que no cabían en el boletín de notas, llegó el momento de la prohibición de escuchar «peludos» que sólo llevaban a la perdición («hijo, vaya música ratonera… yo te la guardo pero estudia, que si no tus padres acabarán tirándolas a la basura»)

    Soportó la humillación por llevar un pañuelo rojo en la cabeza en 1938, cuando un grupo de falangistas se cebaron con ella, con aquella insolente que apoyaba a las huestes comunistas. Y aguantó estoicamente las tres condenas a muerte que le cayeron a su Joaquín, el guapo aviador que había conocido en los momentos más duros de la Guerra. Tres condenas que se convirtieron en seis años de esperar diariamente a que la mañana siguiente fuera la última. Para finalmente poder sortear los años de la postguerra, de la desesperación, del miedo.

    Cocinaba, sin necesidad del libro de Simone Ortega, criticando aquellos ingredientes que parecían extraños. «¿Chalotas?, leñe, cebollas, de toda la vida». Incorporando las recetas de la marca de su olla express al recetario familiar: el pollo con champiñones, sería así, durante el resto de nuestros días, Pollo Decor. Y nos trasladaría la pasión por las ollas y los fogones.

    89 largos años que hace una hora llegaban a su final. Marchándose dejándonos su recuerdo de la abuela moderna, la que fumaba Winston echando humo como una chimenea o era capaz de tragarse brebajes infames como aquellos 43´ con leche. El recuerdo de las 15 mil pesetas que permitieron a su nieto mayor poder pagar el examen práctico del carné de conducir, tras haberse quedado sin un duro en pos del ansiado papel rosa. El de aquella cinta de Leño en directo, comprada a escondidas, simplemente por ver la sonrisa y la felicidad de un chaval con 14 años que ya suspiraba por los sonidos duros y poco comerciales. El de aquellos caramelos con piñones que acaban pegados a los dientes, que cuando se acababan era el indicativo de que faltaba muy poco para que volviera a visitarnos. El de la mujer que siempre supo a quiénes no les debía nada, a quién tenía que respetar y quién no merecía ningún respeto.

    Desde hace una hora, descansa en paz, abuelita…

  • A las barricadas!!!!

    Hubo un tiempo en que me picó la política universitaria. Eran los días en los que estaba a punto de terminar la carrera, en otro siglo. Tras cuatro años estudiando y jugando al billar a diario (tal vez debería cambiar los factores) me había convertido en el «pepitogrillo» de la clase y lo uno llevó a lo otro. Acabé siendo el delegado del grupo, el representante en el Departamento, en la Junta de Facultad, en el Claustro y, finalmente, el flamante Presidente (con mayúsculas y retrato) del recién creado Consejo de Estudiantes.

    Por aquel entonces en Alcalá nos peleábamos para ver quién era más importante. Los de Filosofía lo teníamos muy claro. Por supuesto nosotros, que pensábamos… Los de empresa también: ellos, que servían de motor económico… Y los de la Politécnica, bueno, ellos hablaban raro, de códigos extraños que ni Dios entendía y que lógicamente, les hacía los más importantes…

    Finalmente, gracias a la conjunción de Plutón con la casa de Osiris en su tercer ascendiente nos pusimos de acuerdo. Montamos un Consejo de Estudiantes. Ya servíamos para algo. Podíamos reivindicar. Luchar. Hacer nuestro particular 68´. Poner los derechos de nuestros representados sobre la mesa. Y así lo hicimos. Con un tal Rubalcaba que comenzaba a aparecer en el Ministerio de Educación, que a fuerza de darle la murga nos cedió unas migajas de aquello por lo que habíamos amenazado con la Revolución. Un dinerillo que se embolsaron las universidades a costa de lo que, aquellos que armados de palestino y verborrea y con los lomos crujidos a pelotazos ,»habíamos logrado».

    Y de paso nos colaron un cambio. Una cosa que se llamaba «crédito». Algo así como la moneda de cambio de 10 horas de clase. Una novedad que nos iba a hacer más listos, más altos, más fuertes (o tal vez ese no era el orden…) Dio igual. Nuestra revolución, basada en luchar porque el hijo del obrero pudiera ser Ingeniero, estaba hecha… o no…

    Hoy nos enfrentamos al Espacio Europeo de Educación Superior. Con ese nombre más vale acortarlo en «lo de Bolonia». Y los pañuelos palestinos vuelven a las calles. Y es que, como todo el mundo sabe, «eso de Bolonia» es que la Universidad se privatice. Que el hijo del obrero ya no pueda ser Graduado. Que la tortura de soportar a un profesor en un aula se multiplique hasta las 40 horas a la semana. Y sobre todo que se metan con «La Universidad». Se sale a la calle y se protesta. Sembrando dudas en un alumnado absolutamente ajeno a «esas películas» más allá de poder perder un jueves por la mañana yendo de «mani».

    Y la lástima es que, en el fondo, los alumnos no participan en la creación del nuevo sistema. Puede argumentarse que no se cuenta con ellos, pero pocas veces asisten a reuniones preparatorias, aportan propuestas para mejorar «lo impuesto» desde arriba. Las revoluciones pueden ser divertidas o aburridas, y parece que esa es la parte más aburrida de todo.

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    Afortunadamente hay algunos estudiantes (aunque sean de postgrado) que parecen tener las ideas más claras. Y el trabajo de Francec Esteve va en esa línea. Me ha parecido estupenda su presentación sobre el EEES en el marco de unas jornadas de participación estudiantil de la Jaume I. Por ello no quería pasar la oportunidad de insertarla aquí.

    Indagar, investigar, hacer propuestas, discutir, y volver a trabajar, a indagar y a seguir haciendo propuestas. Más allá de panfletos y de barricadas de jueves por la mañana. Soy cada día más mayor, sí. Pero sigo soñando con representantes estudiantiles que intentan hacer las cosas mejor, y trabajos así me hacen recuperar una fe, nunca perdida del todo…

  • Y… Y… YES!!!

    Kennedy fue asesinado en 1963. Hemos visto tantas veces las imágenes de los disparos que acabaron con él que parecen estar grabados a fuego en nuestra memoria compartida. Yo no había nacido todavía. Y aunque he leído mucho sobre él y mis progenitores me han contado lo que suponía que aquel hombre joven, guapo, alcanzara la presidencia de Estados Unidos, nunca me ha parecido ni tan joven, ni mucho menos, tan guapo. Más bien recuerdo siempre la crisis de los misiles, que podía haber terminado con mi vida antes de empezar, sus affaires con Marilyn Monroe y la saga familiar que vendría después. Casi cinematográfico, sí. Pero de otra generación, como lo fueron Sofia Loren, Humphrey Bogart o incluso los Beatles.

    Mataron a Martin Luther King unos cuantos meses antes de que yo comenzara a berrear. Y he oído cientos de veces el famoso «I have a dream…» Intentando comprenderlo desde la distancia de un país que jura y perjura que no es racista, al mismo tiempo que sospecha de aquel que tiene la piel diferente o cuyo acento es distinto.

    Y de pronto apareció un tal Obama. Un tipo negro, joven y guapo. La mezcla perfecta de los 2 hombres que nunca acabaron de convencerme. Y se presentó a las elecciones para ser el hombre más poderoso del mundo. Y lanzó un eslogan tan fantástico como marketiniano: «Sí, podemos». En inglés, que parece sonar todo mejor, más «fashion». Y todo el mundo dijo que no era posible, que no vencería a la Sra. Clinton, que nadie votaría a un negro para la Casa Blanca, que todo eran cuentos románticos y que al final las aguas volverían a su cauce.

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    Y llega el martes ése, después del lunes de noviembre. Un galimatías similar a lo del pavo de Acción de Gracias o a reventarnos las fiestas de carnaval inventando un no se qué de calabazas, tratos y trucos. Y nos acostamos tarde. Twitteando, blogueando, oyendo la radio, mirando la tele, pellizcándonos ante la realidad que nos abruma y que parece convertir el clásico guión de Hollywood en una realidad tangible.

    Y nos emocionamos. Y las lágrimas se aferran a nuestras gargantas mientra un hombre frente a millones de personas entona un canto tan simple como sentido. Haciendo que sintamos que algún día podremos arrepentirnos. Pero que el momento es nuestro, el de nuestra generación, el de nuestro tiempo, consciente de haber vivido, una vez más, algo histórico…