Categoría: Universidad

  • Comenzando una nueva locura

    Metidos ya en 2013, con las fiestas dejadas atrás, los buenos deseos asentados y los retos para el presente año fijados, voy a intentar retomar Infoconocimiento manteniendo una periodicidad más constante que durante los últimos meses. Infoconocimiento comenzó como proyecto personal allá por 2002. En aquel momento iniciaba mis estudios de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. Acababa de matricularme en el Programa de la Sociedad de la Información y el Conocimiento y me pareció una buena idea tener un espacio de expresión en el que ir publicando los avances que iba desarrollando en mi investigación.

    Durante todo este tiempo fui publicando contenidos variados. Inicialmente enfocados a la «blogosfera», que en aquellos días comenzaba a despuntar como una alternativa interesante. De hecho Infoconocimiento no se convirtió en un blog, migrando posts anteriores, hasta 2006, cuando ya todo el mundo empezaba a tener claro que la Web había cambiado y se había hecho mucho más social. Y en estos seis años ha habido posts de lo más eclécticos, incluso en algunas ocasiones con un carácter meramente personal y alejado del objetivo que inicialmente me había planteado.

    A partir de 2011 me centré especialmente en Twitter. Sigue siendo mi red social favorita, aunque en los últimos tiempos estoy empezando a cogerle el gusto a Google + y no dejo de visitar diariamente LinkedIn. Pero la verdad es que me daba pena recordar con frecuencia este espacio, esperando entristecido a un dueño que parecía haberle abandonado.

    Cuando imparto un curso siempre le dedico mucho tiempo a los blogs. Por encima de otros espacios de expresión en la Web Social creo que los blogs ayudan a las personas y a las organizaciones mucho más que el resto de redes. Requieren un mayor esfuerzo, sin duda, pero también ofrecen satisfacciones enormes. Son esa casa que mimas y en la que da gusto reposar. Por ello no tenía sentido que Infoconocimiento pasara semanas yermo, sin contenido nuevo.

    2013 comienza para mi con un reto nuevo: me embarco en la locura de desarrollar una nueva Tesis Doctoral. Hace poco más de dos años defendí la Tesis que me convirtió en Doctor en Informática. En ella me enfoqué en el uso de los blogs y los microblogs como herramienta de enseñanza-aprendizaje. Fue un trabajo que me dejó exhausto, como cualquier Tesis, supongo. Y al mismo tiempo me generó la necesidad de seguir avanzando en la investigación en Educación. Podría hacerlo sin pasar por las penurias que supone cualquier trabajo doctoral, pero algo me decía que tenía que intentarlo, que debía probarme una vez más. Y así lo voy a hacer. Durante todo este año enfocaré mis esfuerzos a indagar en como las TICS´s se pueden incorporar a las universidades. Trabajando desde un punto de vista más global que en mi Tesis. Avanzando para no quedar atrapado en lo «micro» y poder dar un salto a lo «macro», a intentar sistematizar algo tan complicado como es el uso de la tecnología en educación desde los aspectos más estratégicos y los cambios que deben producirse en la gobernanza de las organizaciones universitarias. Un reto que apenas nace, pero que afronto con la mayor ilusión.

    Así pues, a partir de ahora Infoconocimiento volverá a ser un espacio de expresión investigadora. Intentaré ir compartiendo aquí los avances y las frustraciones de mi trabajo como doctorando. Y espero poder aportar en él alguna ayuda a aquellos que, como yo, estéis involucrados en alguna investigación sobre educación. Comienza la locura…

  • A jugar!

    Los niños aprenden jugando. Y un día alguien decide que ya son mayores para seguir con juegos y que la Escuela tiene que convertirse en algo «serio». Casi de la noche a la mañana el entorno de diversión y esparcimiento es sustituido por currículos que inciden en que el aprendizaje debe estar dentro del aula y el juego mantenerse fuera de ella, en los espacios de asueto. Los niños se convierten en adultos y los juegos se convierten en ese espacio observado desde lejos o, en el mejor de los casos, practicado en momentos específicos que no afecten a la actividad profesional.

    Por fortuna nuestra sociedad está cambiando. Lo que algunos consideran como un proceso de inmadurez puede ser entendido por otros como un descubrimiento de nuevas perspectivas vitales acordes a un mundo distinto. Para la vida, la carrera profesional y, por supuesto, para el aprendizaje. Jugar está en nuestros genes. Divertirnos es parte de nuestra experiencia vital. Competir pero disfrutar haciéndolo es algo que durante mucho tiempo se obvió. Hasta la popularización de un horrible término anglosajón: «gamificación«. Horrible como neologismo pero que empieza a crecer y obtener adeptos que descubren que la vida no tiene por qué ser aburrida. Desde el mundo de la empresa y, por fin, desde el aprendizaje. En todas las etapas y todas las edades.

    La infografía «Gamification of Education» de Knewton y Column Five Media, incorporada originalmente en esta entrada, ya no está disponible desde su dirección histórica.

    Siempre me he preguntado la razón por la que en la escuela primero y posteriormente en la universidad se olvidaba ese concepto y ahora que puedo retomarlo, aun siendo tachado de oportunista, voy a indagar en él profundamente. Espero poder cambiar con él buena parte de la metodología de mis clases para el próximo curso (siempre que los buenos augurios se confirmen y regrese a las aulas) y deseo que a partir de octubre volver a descubrir el juego en clase sea tan positivo para mi como para mis futuros alumnos…

  • To book or not to book…

    Llevo varias semanas, meses podría decir, obsesionado con el bajo volumen de mis publicaciones científicas, que distan mucho de lo que debería considerarse aceptable para un profesor universitario. De un tiempo a esta parte dedico gran cantidad de tiempo a adecuar mis «papers», artículos de carácter académico, para intentar publicarlos en las llamadas revistas con «factor de impacto«, es decir, aquellas que suelen estar mejor clasificadas y aceptadas por los responsables de la acreditación del profesorado universitario en España. Tanto tiempo que ha llegado el punto de reflexionar y acercar a los que no conozcáis esa parte de la vida de un profesor universitario la situación rayana en el surrealismo de las universidades españolas y las agencias de evaluación de la «calidad».

    España es un país en el que es difícil saber cuantas figuras de profesor universitario existen. Sobre el papel y resumiendo podríamos decir que hay seis:

    • Ayudantes. Profesores que están en el período de realización de su tesis doctoral y que son contratados para, fundamentalmente, investigar y dar algunas clases de apoyo.
    • Profesores Ayudantes Doctores. Profesores con la Tesis Doctoral ya defendida, que aumentan su docencia y las horas investigadoras en los centros universitarios.
    • Profesores Contratados Doctores. Profesores Doctores con una carga docente e investigadora a tiempo completo que todavía no han conseguido convertirse en personal funcionario y por tanto, al igual que las dos figuras anteriores, mantienen un contrato temporal.
    • Profesores Titulares de Universidad. Funcionarios, a tiempo completo y encargados de una asignatura concreta.
    • Catedráticos de Universidad. Funcionarios, a tiempo completo y supuestamente poseedores de las mayores habilidades, conocimientos así como experiencia investigadora, avalada por resultados contrastados
    • Profesores Asociados. Profesores que no tienen por qué ser doctores, pero que son incorporados por las universidades dada su experiencia profesional. De hecho deben estar en activo en el mundo de la empresa y así poder trasladar su conocimiento del día a día.

    Estas vendrían a ser grosso modo las categorías docentes establecidas por la LOU (Ley Orgánica de Universidades). Si bien, a partir de ahí surgen tantas excepciones como podamos imaginar. De hecho, algunas de las más sorprendentes son las que afectan a Andalucía, poseedora de las llamadas «bolsas de sustituciones», a la manera de bolsa de empleo de la cual se nutren (obviamente precarizando los sueldos) ante una necesidad urgente de profesorado.

    Para poder acceder a las plazas de profesor (siempre refiriéndome a la universidad pública) es necesario estar «acreditado». Esto es, que una agencia autonómica o nacional (ANECA), tras evaluar el curriculum del solicitante de una manera en ocasiones criptográfica, otorgue la denominada «acreditación» para que, de esta manera y solo así, el aspirante a profesor pueda presentarse a las posibles plazas que tal vez convoquen las universidades públicas.

    No quiero en este post hablar sobre las plazas que no se ofertan, ni mucho menos sobre los mecanismos que hacen que, generalmente suelan cubrirse con candidatos muy conocidos de los departamentos ofertantes. Eso sería tema para otro artículo, en el que podríamos dedicar largo espacio a la endogamia y falta de mobilidad de la universidad española. Me preocupa en este momento casi más la perversión de la valoración que de la actividad científica se hace. Obviamente publicar un artículo en una revista bien posicionada en el JCR (Journal Citation Report) es un orgullo. Pero ¿a quién sirve realmente esta obsesión por un índice manejado por una empresa privada? Por supuesto, conseguir ser aceptado para que tu artículo aparezca en una revista del «primer cuartil» de «las indexadas» debería demostrar que la labor investigadora tiene su respaldo por la comunidad científica. Pero ¿cómo desentrañar la maraña de dificultades ocultas en la supuesta «revisión por pares» cuando en muchas de ellas se repiten con frecuencia una y otra vez los mismos nombres y las mismas filiaciones?

    No ataco el sistema de revistas científicas, no aquí al menos. Puesto que además de las indexadas y «que cuentan» para organismos como ANECA se está desarrollando cada vez más el sistema de Open Journal, revistas a las que cualquiera puede acceder y leer estos artículos, contando con las mismas características en cuanto a revisión ciega o por pares que las ya asentadas y «premiadas» por el sistema de «citas», muchas citas…

    No, mi decepción se dirige hacia el abandono del libro como herramienta para la transmisión de conocimiento. El libro como elemento permanente y que avale la consecución de logros investigadores, así como la divulgación de los mismos. Y no me refiero exclusivamente a libros tradicionales, en formato papel, sino que incorporo todos los formatos que puedan imaginarse.

    Da igual, en estos momentos los aspirantes a nuevos profesores, aquellos que pugnan por convertirse en Profesores Ayudantes o en Profesores Contratados Doctores, no pueden ni quieren perder un solo segundo en plantearse escribir un libro, puesto que las agencias de acreditación consideran que estos prácticamente no tienen ningún valor. De hecho un «paper» situado en alguna de las revistas «de alto impacto», de esas que jamás nadie comprará, leerá y ni tan siquiera conocerá puntúa más que una decena de libros, independientemente de la editorial con la que estos hayan podido ser publicados.

    Así pues esa es la forma en la que los aspirantes a nuevos profesores desarrollamos nuestra investigación: obsesionados con «colar» una y otra vez el artículo que una vez nos aceptaron en todas aquellas revistas bien clasificadas en los rankings considerados científicamente aceptables para las agencias, obviando cada vez más otro tipo de formas de transmisión de las investigaciones y de hecho, del conocimiento.

    A veces me he quejado amargamente ante mis alumnos por la escasa cantidad de libros que consultan. Por lo poco que escapan del Manual y por lo menos que indagan sobre unas bibliografías que cada vez son más escasas. Pero este sistema disparatado de convertir la ciencia en algo cerrado y elitista lleva a darles la razón.

    En cualquier caso, para qué vamos a leer un libro si todo está en Wikipedia o en el peor de los casos en Google. Y para qué vamos a escribir un libro, pudiendo usar nuestro muro de Facebook. Ah, que eso todavía no puntúa…

  • El Fenómeno Finlandés

    Este fantástico documental presentado por Tony Wagner me ha mantenido pegado a la pantalla durante la hora larga que dura. Una excelente forma de comprender por qué Finlandia se encuentra a la cabeza de educación en el mundo. Pero no sólo en educación, sino en muchos aspectos que la convierten en una de las sociedades más civilizadas del mundo.

    Hay momentos excelentes del documental, como la clave de la educación en Finlandia es que accedan a la profesión docente solo los mejores, que el tiempo dedicado por los estudiantes a trabajar en proyectos en el aula supere con creces al de la exposición del docente, que los curriculos sean flexibles pero que no olviden ni dejen de lado la importancia de la formación profesional, elegida por un 45 % de los estudiantes, integración de las artes de forma sencilla en las clases.

    El documental enlazado originalmente en esta entrada se alojaba en Blip.tv mediante un reproductor Flash. Ese servicio dejó de estar disponible y el reproductor original ya no puede utilizarse.

    Y sobretodo, algo que me ha parecido absolutamente delicioso, es su culto a la confianza: en el sistema, en los profesores, en las familias y en la responsabilidad de los estudiantes.

    Aconsejaría a todos los docentes que vean el documental. Aunque bien pensado, a los que habría que, no aconsejarles, sino exigirles que lo vieran un par de veces, es a nuestros políticos, a los que les gusta tanto tener la palabra Educación en la boca, aunque muchas veces no se sepa muy bien por qué…

  • Educamos o Enredamos III

    Hace unos meses tuve la posibilidad de participar en una mesa redonda en el CRIF de Las Acacias. Fueron dos horas apasionantes en las que hablamos y discutimos sobre el uso de las redes sociales en el espacio educativo y tras ella publiqué dos posts tratando de resumir algunos de los puntos que me daba la impresión de que no habían quedado demasiado claros: (Primera y Segunda Parte).

    Para aquellos que no pudieran asistir a la mesa redonda (y a las Jornadas) ya están disponibles los vídeos de todas las intervenciones. La mesa duró cerca de dos horas, pero creo que resulta muy interesante para todos aquellos profes que están trabajando en innovación educativa y especialmente para los que quieren comenzar a incorporar las redes sociales en el aula y se enfrentan a dudas o a todo tipo de problemas.

    Primera Parte:

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    Segunda Parte

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    Gracias a Angel Puente por habernos avisado de que el vídeo estaba disponible y a Antonio, Charo, María José y Agustín por compartir un par de horas tan agradables…

  • Finalmente, lo conseguí…

    Han sido muchos años persiguiendo el sueño de ser Doctor. Hace 20 ya desde la primera vez que me planteé que quería llevar adelante un doctorado y tras múltiples vicisitudes, los últimos cinco años he trabajado en mi Tesis Doctoral sobre el uso de blogs y microblogs en el entorno educativo. Una Tesis que comenzó analizando las organizaciones empresariales y que finalmente acabó derivando al plano educativo universitario y que ayer llegaba a su momento final con la defensa pública en la Facultad de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca, campus de Madrid.

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    Hoy, feliz tras la defensa que no había llegado a imaginar en el mejor de mis sueños, por el cariño y las palabras que tuvieron conmigo todos los miembros del tribunal, quiero agradecer a tantas y tantas personas su apoyo y su cariño durante, no solo el día de ayer, sino durante todo este tiempo. En cualquier caso, gracias a las decenas de personas que me mandaron sus felicitaciones a través de Twitter o Facebook. Gracias a tantos amigos, muchos de ellos conocidos tan sólo a través de la red, que sentí cerca, muy cerca, y que llegasteis a emocionarme.

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    He decidido publicar la defensa, tanto las transparencias que utilicé como el audio de la misma, para todos, tanto para aquellos que puedan estar dudando si iniciar o no este largo proceso cuya satisfacción es imposible definir con palabras, como para los que me habéis acompañado a lo largo del mismo.

    (Actualización: Gracias a Javier de Paul, gran compañero de CEPADE, ya tengo disponible el vídeo de la defensa)

    Creación y transferencia de conocimiento mediante la utilización de tecnologías Web 2.0. TESIS DOCTORAL D. Fernando Checa. from CEPADE-UNIVERSIDAD POLITÉCNICA on Vimeo.

    De nuevo, una vez más, a todos, gracias de corazón por vuestro apoyo, vuestros ánimos y vuestras felicitaciones.

  • Cuenta atrás

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  • Los paradigmas

    Hacía mucho que no publicaba una presentación de esas que te hacen reflexionar. Y esta de Jordi Jubani me ha parecido impresionante por su sencillez y la claridad de las ideas que en ella se muestra.

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    En la educación o en la empresa. En nuestra vida y en nuestros comportamientos. Sin duda, tenemos que ser capaces de romper con lo establecido.

  • Educamos o Enredamos I

    Ayer tuve la oportunidad de compartir una Mesa Redonda sobre Redes Sociales y Educación en las Jornadas de Integración de las TIC en la Enseñanza, organizadas por el CRIF Las Acacias e invitado por Antonio Fumero, uno de los profesionales y amigos más interesantes que uno puede conocer en este mundillo de «lo social» en la Web. La Mesa la componíamos, además de Antonio y yo mismo, Agustín Cuenca, histórico de la Web por su trabajo de consultoría, María José Mayorgas, experta psicóloga especializada en adicciones y Charo Fernández, una de esas profesoras con las que uno sueña haber sido su alumno, trabajadora incansable en pos de la adaptación de las metodologías educativas a los nuevos entornos.

    Como es habitual en una Mesa Redonda se tocaron infinidad de temas relacionados con el mundo de la Web Social, desde la necesidad por parte de los profesores de conocer el entorno en el que, no sólo nuestros alumnos, sino cada vez más una parte de la sociedad se interrelaciona, hasta los peligros que pueden suponer las redes sociales, desde el punto de vista de adicciones o seguridad. No obstante, hubo dos aspectos polémicos que se afrontaron y que bajo mi punto de vista no quedaron demasiado tratados, mereciendo una mayor reflexión que la que pudimos tener en las dos horas que compartimos el tiempo con los asistentes a las jornadas.

    En primer lugar, Agustín lanzó un órdago cuando aseveró que los contenidos ya no son importantes. Que resulta absurdo pedir a nuestros alumnos que memoricen contenidos cuando estos están disponibles en Internet. Que, en todo caso, deberíamos ser capaces de llevar a los alumnos a la red para que sean ellos los que, bajo un sentido crítico, detecten dichos contenidos y trabajen sobre ellos.

    Como es natural este argumento creó la polémica buscada, especialmente en varios de los profesores que asistían al acto. Decir públicamente que los contenidos no tienen importancia en un auditorio de profes de secundaria puede parecer un disparate. Y posiblemente lo sea si nos quedamos simplemente en la parte procedimental. Es fácil pensar que lo que Agustín estaba pidiendo es que el profesor se limitase a pedirle a sus alumnos que busquen en la Web y que se conviertan en filtros de datos, o a todo lo más, en filtros de información.

    No obstante, creo que el argumento de Agustín y también el de Antonio, tenía más que ver con la necesidad de un cambio efectivo en la creación y la transmisión del conocimiento, basado, si se quiere mantener la «nomenclatura», en el intercambio de objetos de aprendizaje/contenidos. No me cabe duda de que, por ejemplo, para llegar al cálculo diferencial y lograr resolver derivadas es necesario comprender previamente el concepto de límites. Y que es imposible entender un límite si no se entiende qué es una recta o una tangente. Tal vez ahí sea donde nos encontramos con el principal problema de muchos docentes. Consideramos que debemos «enseñar» esos conceptos/contenidos ya que nosotros los «comprendemos» y nuestros estudiantes no. Pensamos que hablar del cambio de paradigma puede significar que el alumno no llegue a aprender si quiera la tabla de multiplicar y, lógicamente, acabe «no aprendiendo nada» (uso el símil de las matemáticas puesto que fueron y siguen siendo mi pesadilla desde que comencé a «estudiar»).

    Insisto que el problema no creo que deba situarse en la «presunta» desaparición de los contenidos sino en la forma en la que llegamos al aprendizaje de los mismos. Por seguir hablando de Matemáticas, ¿recordamos cómo los alumnos «de letras» logramos «aprender» trigonometría? ¿Alguien fue capaz de explicarnos para qué servía calcular senos, cosenos y arco tangentes? Al menos yo lo único que recuerdo son pizarras y más pizarras repletas de circunferencias cortadas por líneas y rodeadas de letras con las que se hacían operaciones arcanas. Nadie me explicó, por ejemplo, que gracias a ella era posible entender como funcionaban los satélites o, por ejemplo, entender cómo funciona (en parte) la telefonía móvil.

    Ahí es donde creo que el cambio en el paradigma de la creación-transmisión de contenidos ha de incidir. Es el profesor el que sigue transmitiendo, convencido de que su sabiduría es superior a la de sus alumnos. En todo caso el alumno ha de limitarse a realizar problemas y ejercicios que demuestren la comprensión del concepto transmitido tras las horas de tiza. Lo de menos es si el alumno logra llegar al conocimiento con la ayuda del docente, cuando esa ayuda se limita a «dictar» unos contenidos curriculares mínimos que han de alcanzarse.

    Por supuesto todo es matizable, pero hoy nuestros alumnos necesitan, exigen, si se me permite, una forma de aprendizaje diferente. En la que el descubrimiento esté en sus manos, tenga que ver con realidades conocidas y tenga una aplicación. Con esto no quiero decir que otras disciplinas como la Filosofía (por hablar de otro de los puntos candentes de la mesa) no deban ser afrontadas bajo esta nueva perspectiva. Recuerdo cómo estudié la retahíla de autores que iban desde los presocráticos hasta Ortega. Y recuerdo la sensación final de haber aprendido tan sólo que el siguiente autor decía lo contrario del anterior. Horas y más horas de codos para memorizar conceptos que fueron olvidados al día siguiente del examen. ¿Para eso queremos santificar los contenidos? Tal vez mi profesor estuviera orgulloso por llegar al final del temario que exigía el curriculum ministerial, pero de lo que estoy seguro es de que salvo ejercitar la memoria a corto plazo, aquellos «contenidos» fueron tan sólo una piedra más en el camino antes de llegar a la ansiada Universidad.

    Las herramientas sociales (blogs, podcasts, wikis, redes sociales y todas las que nos podamos inventar durante los próximos años) no son más que medios que nos deben permitir un cambio de metodologías de aprendizaje. Y el sacrosanto «contenido sí-contenido no» debe desaparecer de nuestro debate. No porque eso signifique dejar de aprender «cosas» sino porque el aprendizaje debe llevar al contenido como esquema mental y de actuación efectiva, práctica o metafísica.

    Durante años he impartido «contenidos». Hasta que dejé de hacerlo. Ahora son mis alumnos los que crean contenidos. En sus mentes, a través de un proceso reflexivo, investigador, apoyado en el trabajo en grupo, compartiendo, colaborando y, finalmente, publicando sus resultados. No he desaparecido como docente. Pero ya no soy el «Dios» que sube a la tarima y explica. En todo caso ayudo a llegar a ideas y a su puesta en práctica cuando estas son instrumentales. ¿Tengo más trabajo? Posiblemente pueda entenderse así. Aunque yo lo veo como una forma diferente de realizar mi profesión docente. Lo importante se ha convertido en aquello que aprenden mis alumnos, no aquello que me demuestran haber memorizado. Y no por ello he cambiado los objetivos de lo que deben aprender, sino el cómo. Creo que ahí es donde los medios sociales tienen una función facilitadora absolutamente crucial, y creo que es ahí donde debemos establecer el debate.

    Gracias a los medios sociales mis alumnos se enfrentan al descubrimiento del contenido y trabajan con los mismos. Muchas veces alcanzan los objetivos de aprendizaje y otras veces no. Usar las nuevas herramientas y una pedagogía diferente no evita que haya alumnos que erren y que haya que hacer un esfuerzo extra. Pero desde que cambié de metodología el fracaso disminuyó. Y la calidad (y cantidad) de lo reflejado en las cabezas de mis alumnos (y en su satisfacción post-curso) es tan grande que hoy ya no puedo dar marcha atrás. En todo caso, seguir avanzando…

    (En la segunda parte del post trataré el segundo de los aspectos polémicos: la privacidad)

  • Everything is bigger in… Education!

    Grande, muy grande es Texas. Puede que te lo cuenten o que leas sobre ello. Sin duda el Estado de la Estrella Solitaria resulta evocador desde nuestro país, con sus inmensos territorios, su mezcla de culturas y la idea de la gran frontera, el espacio de las oportunidades y también de los sueños rotos. Estado orgulloso de sus tradiciones, en el que la bandera que ondeó el tiempo en que fueron una República se codea con las barras y las estrellas al mismo nivel, en calles, fachadas, automóviles y cualquier espacio donde poder situar un símbolo que, en el caso de Estados Unidos, va más allá de una mera enseña nacional.

    Podría hablar durante horas de la semana pasada en Texas, visitando Austin, gozando hasta el último de los rincones de la Capital Mundial de la Música en Vivo, de sus decenas de clubs en los que perderte escuchando todo tipo de sonidos musicales, de lo afectuoso de sus paisanos, siempre dispuestos a ayudarte y a recibirte con una sonrisa, obviando cualquier problema que pueda existir de idioma. Pero entonces este post sería uno más de los miles de contenidos existentes en Internet que hablan bien de una ciudad fantástica.

    Por el contrario prefiero hablar de la experiencia de una semana en la que la educación ha impregnado todos los momentos. Comenzando con la acogida de mi buen amigo Ignacio, muestra viva de cómo uno puede seguir en contacto con sus alumnos 15 años después y aprender de ellos. Ignacio trabaja en la James Bowie High School y hasta allí nos acercamos para hablar de Tecnología y Educación. Fueron solo unos minutos compartiendo experiencias sobre los blogs y su uso como herramienta educativa pero nos dio tiempo de observar a fondo las diferencias existentes con los centros de secundaria en España, y también la cercanía, respecto a las dificultades que tanto allí como aquí existen para incorporar la tecnología en las clases.

    También pudimos disfrutar de la hospitalidad tejana de Rudy Vela, un gran amigo y una excelente persona, que además de mostrarnos todos los rincones de la preciosa ciudad de San Antonio nos acogió en su Universidad, St. Mary´s University. Allí pude observar de primera mano un concepto totalmente diferente de Universidad al que estamos acostumbrados en España. Con clases personalizadas, dotadas de aulas abiertas, en las que cualquiera puede observar el trabajo que se desarrolla dentro de las mismas, enfocado en el desarrollo de casos prácticos. Y no podré olvidar el trabajo también de Luis Miguel Macías, estudiante enamorado de España que junto con Rudy nos hizo enamorarnos aun más de esa tierra tejana tan lejana y al mismo tiempo tan cercana.

    Y finalmente la Universidad de Texas en Austin. Y dentro de ella su centro IDEA, dependiente del Learning Technology Center. Corazón de las innovaciones en tecnología aplicadas a la educación. Su coordinadora, Karen French, fue la mejor anfitriona que jamás habría podido soñar. Conocidos tan solo a través de un puñado de correos electrónicos previos a nuestra visita, el encanto de Karen nos llevó a interminables conversaciones sobre los cambios que ha de tener la educación para incorporar los avances técnicos, pero sin perder nunca el enfoque del aprendizaje.

    Horas y más horas hablando de lo que nos iguala, de lo que nos hace trabajar con ahínco para lograr que la educación evolucione, tanto en su país como en el nuestro. Tanto Karen como Michelle Read y Ken Tothero fueron amigos desde el primer minuto e hicieron que tener que regresar a Madrid fuera una penitencia más que un final de vacaciones.

    Everything is bigger in Texas, es el eslogan que todo el mundo recuerda de ese precioso estado. Aunque para mi la grandeza en este caso tenga que ver con el gran vacío que queda al dejar esa tierra atrás. Todo es maravilloso cuando uno está con gente maravillosa, es la idea que sigue planeando en mi cabeza. Ojala muy pronto podamos volver a encontrarnos…