House da ideas…
Año: 2007
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The canon my friend…
… is blowing in the wind. Maravilloso post de Javier Capitán en un día triste para la libertad. Sí, lo digo bien alto, y lo escribo: visto que según la SGAE y sus abrazafarolas políticos, tergiversadores y demagogos culturetas, para salvar a los creadores hemos de pagar un canon, yo pagaré…

…Para aumentar la capacidad de memoria de mis dispositivos y poder descargar en ellos más discografías completas de artistas de medio pelo, todas las películas infames del cine español sin gastarme un céntimo en meterme en una sala, para instalar programas P2P en todos mis ordenadores.Y por supuesto animaré a todo el mundo a que haga lo mismo: No os compréis un disco. No vayáis al cine. No tiréis vuestro dinero en esa bazofia creativa. Sed piratas. Sed filibusteros. Acabemos con esa «cultura» que pretenden proteger. A lo mejor así conseguimos que la CULTURA con mayúsculas sobreviva, sin popes ni recaudadores…
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Eres profesor de un curso on line… con 600 alumnos!
Llevo 15 años en la formación y la mitad de ellos compatibilizando formación presencial y formación on line. Mucho tiempo para haber visto casi de todo, aunque lógicamente siempre surgen cosas nuevas, retos y, como no, problemas.
El último curso en la modalidad de e-learning en el que he participado como profe-tutor comenzó como tantos. Llamada para hacerme la propuesta de participación, reunión preparatoria, y allí, la sorpresa: tendrás a más de 500 alumnos en el aula virtual. Por supuesto, como uno es un machote pone cara de circunstancias, esa típica del «me hago cargo» y sueltas el consabido, «bueno, no es un aula presencial, así que seguro que sale bien».
Y bien ha salido, pero a costa de la dureza inherente a un número de alumnos tan inmenso. Creo interesante escribir aquí algunos aspectos que tal vez ayuden al que le pase algo similar.
Primer problema. «Yo soy yo… y mis circunstancias», es decir, el perfil de los alumnos. Módulo de Internet. Vaya, ya sabes, explicar como funciona un navegador, un buscador, el mail… Algo «chupado» para quien lleva más de una década en Internet. Seguro que lo haces bien. Aunque al encontrarte alumnos en el aula que podían haber inventado Internet al tiempo que Vint Cerf la cosa comienza a convertirse en compleja. Y más si junto a ellos comparten pupitre virtual otros que están descubriendo qué leches es eso de la arroba. Solución: presencia permanente en el Aula Virtual. Proponer nuevos temas que superen la documentación. Sumarse a todas las discusiones. Tratar de mantener un equilibrio entre los alumnos más avanzados y los rezagados. Y ante todo ser asertivo. Hay mucha gente que sabe más que tú.
Segundo problema. «¡Ruido!». Decenas de mensajes, muchos de ellos repetidos o sobre la misma cuestión. Especialmente en los primeros momentos del curso. Aula Virtual repleta de nuevos temas que asustan nada más verlos. Solución: presencia permanente en el Aula Virtual. Especialmente los primeros días, para tratar de reconducir los debates repetidos a un único espacio de discusión. Trabajo a través de privados para tranquilizar a los que sienten como se pierden antes de empezar.
Tercer problema. «Esto va a pedales». La tecnología avanza, pero nunca será perfecta. Los tiempos de espera se suceden y frustran a cualquiera. Solución: paciencia y de nuevo ser positivos. Intentar que algo enervante se convierta en anecdótico. Intentar hacer que valga la pena esperar. ¿Puede hacerse sin sufrir los mismos problemas estando en el Aua?
Cuarto problema. «Ains, no tengo tiempo». El genérico de los cursos en la modalidad de e-learning. No aparecen telarañas ya que 600 alumnos son muchos, pero si observas con detenimiento los que participan son siempre los mismos. ¿Y los demás? Los que Lurkean también aprenden y es perfectamente válido (a fin de cuentas ¿quién no ha dejado discutir a otros con el profe prefiriendo mantenerse expectante?) Aun así, muchos «faltan a clase». Solución: Trabajo en el ámbito de la coordinación. Teléfono y más teléfono. Mails de recuerdo, de ánimo. La presencia del curso tiene que hacerse más allá del campus virtual.Quinto problema. «La bomba incendiaria». Un buen día aparece un debate que es mal entendido. En minutos la bola de nieve crece y lo que va sobre la seda se convierte en rencores virtuales y palabras agrias. Solución: Agua cuanto antes. En privado y desde la coordinación, comprensión y cierre del problema. Y de nuevo presencia en Aula Virtual. Debatamos sobre lo realmente importante, y seamos divertidos. ¿No nos gustan los chistes en una clase? Si son tan necesarios como lo que nos cuentan, supuestamente serio 😉 …
Sexto problema. «Seguro que lo entienden y sacan un 10». Llegan las evaluaciones y los estudiantes vuelven a ser eso, alumnos temerosos de no conseguir sacar buena nota. Tú preparas una evaluación que evite el «Pinta y Colorea», la revisas mil veces y cuando comienza el período de evaluación te das cuenta de que debías haberla revisado al menos mil y una veces. Errores en el cuestionario o preguntas mal formuladas. Claro, a quién se le va a ocurrir mandar 25 megas por correo electrónico en un fichero anexo. Así que planteas de forma taxativa una pregunta para que todos digan que no se puede. Y una vez más te equivocas. ¡Claro que se puede! Hacerlo es una barbaridad, pero se puede y tu no preguntas si hacerlo va contra toda lógica. Y no es el único error. De forma que el 10 esperado se convierte en un 8 o en un 6 o en un miserable aprobaducho. Ahora ya no son estudiantes satisfechos de haber pasado una prueba sencilla, sino adultos cabreados que se sienten engañados y ejercen su derecho a la protesta. La «bomba incendiaria» queda pequeña. Comienzan las «Guerras clon», por la cantidad de veces que se repite el mismo mensaje en tema tras tema. Solución: asumir los errores. En público y en privado. Las veces que hagan falta. Aprender internamente para que no vuelva a ocurrir pero sobre todo trasladar a los participantes que lo importante no es el resultado del cuestionario. Que el aprendizaje está más allá de la medición con 10 preguntas de un test.
Séptimo problema. «Adiós con el corazón». Han pasado 3 semanas y sientes que llevas toda la vida metido en un mundo virtual. Es momento de cerrar el curso y dar paso a otro. ¿Problema? Será en todo caso el alivio. Ummm… si, aunque ¿y ahora como sustituyo yo el mono de la discusión virtual?
Así, a bote pronto. Sin ánimo de teorizar sobre el tema. Simplemente de analizar las vivencias rápidamente. Volvemos al principio. Muchos años dedicándome a la formación. Disfrutando con ella. Y siendo consciente de que tanto presencial como a través de Internet es una droga, dura y dulce a la vez…
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Conversación… O no?
«Los mercados son conversaciones«. La Tesis del Manifiesto Cluetrain aparece también en la mía. Una y otra vez. Gracias a ese nuevo espacio conversacional, nuevas formas de comunicación crecen y cada vez son más importantes. Las organizaciones deben hablar a sus clientes y deben escucharles. Y por supuesto, el uso de los blogs es un herramienta fantástica para ello.
La «vieja» cantinela de «un blog es una página web que no requiere conocimientos técnicos para ser puesta en marcha, con sentido cronológico inverso, que ofrece actualizaciones con mucha frecuencia y que incorpora generalmente gran cantidad de enlaces a otros blogs o páginas que el autor cree interesantes, así como un espacio para dejar comentarios, para fomentar a conversación» es algo que mis alumnos deben sufrir una y otra vez. Ya se sabe que cuando uno se centra en un tema acaba hablando de él a todas horas. La conversación es fundamental, la conversación dirigida, al contrario de lo que pasaba en los «pasados de moda» foros, y el intercambio de pareceres permanente.
Leo decenas de blogs a diario. De todo tipo de temas. Algunos conocidos y otros, absolutamente perdidos en la inmensa blogosfera. De un tiempo a esta parte me fijo en los comentarios. Mejor dicho, me fijo en la ausencia de los mismos. Claro, Enrique Dans, Julio Alonso o los chicos de Alt1040 pueden tener posts con un par de docenas de intervenciones externas, y Microsiervos decidió cerrarlos hace tiempo. Pero ¿y el resto?
La respuesta preferiría no tener que publicarla, pero la verdad es que el silencio es lo imperante. De vez en cuando alguien dice algo, e imagino que el autor del blog es feliz en ese momento. Pero son escasos, demasiado escasos. Tal vez sea por nuestra tendencia al «lurkeo» que no debería ser especialmente negativa. Desde luego la blogosfera crece cada día más. Todos hablamos de ella. Hasta «La 2» se da cuenta que esa «inmensa minoría» está ahí y le dedica un programa diario (que a todo esto, me parece un acierto mayúsculo). Pero la mayoría hacemos oídos sordos a esa conversación pregonada. Sí, a veces comentamos allí donde conocemos al «escribidor» de turno. E incluso lo hacemos más para dejar nuestra firma y así conseguir alguna visita extra, más que para aportar algo nuevo.Con este panorama, difícil convencer a muchas empresas de la bondad de este canal. Al menos, si no hay comentarios, tampoco los habrá negativos, ¿no? 😉
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Se acerca la navidad
Y hay clásicos que nunca mueren…
… Realmente uno disfruta con campañas así. Y especialmente cuando se estrenan en Internet. Sí señor. ¡¡¡¡Una maravilla!!!!
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Manifiestos… al sol
Que un grupo de empresarios proponga controlar la blogosfera es tan absurdo que no merecería ni tan siquiera comentarlo, pero el Post de Tecnorantes sobre el sector turístico y su empanada mental es tan bueno que os aconsejo que lo leáis.
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Minority Report más cerca.
Por supuesto que casi todo lo que se ve en dicha película existe ya, al menos en prototipo, pero Amazon da un paso más para acercarlo al gran público…
… Aunque sólo en Estados Unidos, en blanco y negro y todavía un poco pedestre. ¿Como se verá ahí Blogocosa?
Por cierto, y aunque no venga a cuento, ¡a mi nadie me tiene que decir quién es un ciudadano de bien y quién deja de serlo!
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Internet frente a la Tele
Leo a través de Error 500 un interesante estudio que muestra como los jóvenes ya pasan más tiempo en Internet que frente a la televisión. Sorprenden del estudio varias cosas. Por supuesto la enorme importancia que sigue teniendo el Correo Electrónico, ya que porcentualmente continúa manteniendo el liderazgo de la aplicaciones de Internet. De igual forma es curioso ver que los españoles dedicamos a los sistemas de mensajería instantánea mucho más tiempo que nuestros vecinos europeos y como, en general, las aplicaciones de descargas o la búsqueda de contenido multimedia es un entorno que ha triunfado plenamente en nuestro país.
De ahí que Youtube se haya convertido en uno de los espacios preferidos de los usuarios. Auténtico agujero negro de tiempo, es difícil no sentirse fascinado con sus millones de vídeos, e incluso no acabar suscribiéndose a algún canal, que, a la postre, acaba sustituyendo a la sacrosanta televisión.
Yo tengo mis favoritos, por supuesto. No puedo dejar de pasar por el canal de Chema Alonso, mi gurú particular (y uno de los pocos microsofistas que me parecen literalmente geniales), y de un tiempo a esta parte Mobuzz TV, microprogramas que casi a diario bucean por la geografía más geek de Internet.
Puede criticárseles el formato, e incluso la, en extremo, animada presentadora, pero desde luego no cabe duda de que como sustituto a las noticias de la tele, especialmente en lo relacionado con Internet, vale la pena.
¿Se acerca una verdadera crisis para las teles convencionales? Por lo pronto yo llevo varias semanas peleándome con Mogulus para montarme mi propio canal… sin tomates ni salsas rosas, por supuesto…
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Vender un blog
Una vez más gracias a mi oráculo diario, me entero de ciertas curiosidades en el entorno de la blogosfera corporativa. O más bien de como convertir un blog en un negocio. En este caso, el blog puede convertirse en un producto digno de ser comprado e, incluso, subastado al mejor postor. Esto me recuerda aquellos finales de los noventa donde tras embellecer un web y lograr miles de usuarios, el objetivo siguiente era encontrar un inversor-canelo que estuviera dispuesto a soltar un buen pellizco para quedarse con el pseudonegocio y por supuesto con sus ya fidelizados clientes.

Tal vez la cifra alcanzada no saque de pobre a su autor (8.200 $ australianos), pero no cabe duda de que abre una nueva vía de negocio. A partir de ahora ¿cuántos blogueros van a obsesionarse por el número de visitas para hacer negocio con sus escritos? Juan Luis ofrece algunos trucos para el avispado comprador y la rentabilidad futura del blog, como seguir contando en un principio con el autor original, tratar de hacer los menos cambios posibles y, en definitiva, mantener el blog en la línea de lo que le ha hecho ganar adeptos.Ahora bien, no me cabe duda de que el éxito de un medio, especialmente un nanomedio es la presencia de su editor. El espíritu que le lleva a compartir con sus lectores experiencias, contenidos, vivencias. Si cambia el dueño, cambia el autor. Luego el blog como herramienta de creación particular desaparece. Una nueva vía de negocio se abre, sin duda. Aunque es de esperar que no nos lleve a blogoburbujear (por cierto, se vende Blogocosa y Corsarios del Metal por 50.000 €… con editor incluido 😀

