Categoría: Archivo de Infoconocimiento

Archivo histórico de entradas publicadas originalmente en Infoconocimiento.

  • Web Social y e-Learning

    Me ha encantado esta presentación de Esperanza Román, presentada el pasado mes de Octubre en Expocampus y realizada en Prezi.

    Esta presentación histórica utilizaba un reproductor Flash de Prezi que ya no es compatible.

    Tenemos tanto por aprender, tanto por investigar y tanto por poner en marcha que da gusto ver guiones tan claros. Podéis revisar su blog aquí…

  • Cuando la Libertad es cercenada por el negocio

    Llevo haciendo radio desde 1986. Comencé en Onda Verde, cuando era la emisora libre más escuchada de Madrid (con el permiso de La Voz de la Experiencia, Cadena del Water). Mi sueño se cumplió al poder sentarme delante de un micrófono y presentar la música que adoraba. Era un programa que no habría pasado los cánones de calidad de una radio fórmula, pero era libre, fresco y divertido.

    En 1988 la Ley de Ordenación de las Telecomunicaciones nos obligó a un cierre cautelar. La Cadena Ser comenzaba su voracidad imparable, a la cual seguía Onda Cero, que por aquellos días de la mano de la ONCE, estaba dispuesta a cubrir todo el espectro radioeléctrico posible. Las razones para el cierre hace más de 20 años eran muy claras: El espacio de la Frecuencia Limitada es precísamente eso, limitado. Las emisoras libres, sin publicidad, sostenidas por las cuotas de sus socios, se convertían en molestos pepitos grillos y se cerraban por Real Decreto.

    Tras unos meses de indefinición, a finales de 1988 volvimos a abrir. «La hora de los brujos», mi viejo programa, se trasladó a Radio Vallekas, donde pude seguir haciendo radio libremente, pinchando la música que me gustaba, escapando de la rigidez de los guiones de la radio convencional, consciente de que un solo oyente que pudiera perderse en mi programa valía más que todos los millones de cualquier EGM.

    Desde hace años hago un programa de radio en Radio Enlace. Su calidad puede que no sea elevada. Tal vez estamos muy lejos de los grandes «comunicadores» en cuanto a dicción o mensajes políticamente correctos. Pero todos los domingos, cuando llegan las diez de la noche, siento la libertad con pasión fluir frente a un micrófono, siendo muy consciente de que nuestro pequeño puñado de oyentes se ven identificados con un programa de radio diferente, con una forma de hacer las cosas de otra forma, con unos mensajes contados de manera distinta.

    Y una vez más vuelve a plantearse el cierre. Da igual que las emisoras comunitarias llevemos más de 20 años esperando una licencia compartida. Lo de menos es que hayamos planteado todo tipo de alternativas para compartir un par de puntos de un dial que todavía tiene espacio. Lo importante es cercenar esas voces que no se pliegan a los intereses políticos o económicos. La Comunidad de Madrid cede gustósamente las licencias a sus amigos políticos y ahora, de nuevo mediante Ley de carácter general, la General de Comunicación Audiovisual, se planteará el cierre de las «emisoras piratas». Las que «rompen» el mercado publicitario (por no aceptar publicidad), las que «no pagan impuestos», entendidos por peajes a los gobiernos de turno, las que dan la voz a «esos» amateurs que osan lanzar su mensaje «sin calidad» frente a los popes radiofónicos reconocidos.

    Durante estos días la polémica parece instalarse solo en el ámbito de Internet. Se podrán cerrar webs que enlacen contenidos protegidos por la propiedad intelectual con el beneplácito de un juez de la Audiencia Nacional. Internet cacarea en contra y, en mucha menor medida, a favor de semejante disparate. Pero la radio, esa compañera inseparable y cálida está tocada de muerte y muy pocos son los que parecen estar preocupados.

    Alguno pensará que si se cierran las radios comunitarias siempre quedará emitir online, pero, ¿cuanto tiempo pasará hasta que se prohíba hacerlo también así? ¿Seguiremos aceptando que la libertad se coarte por las presiones políticas y comerciales de los grandes grupos de interés? ¿Continuaremos pensando ingenuamente que la información y la comunicación es un derecho?…

  • Feliz Navidad y Feliz Año 2010

    Los próximos días apenas podré ni Twittear. Nueva Orleans, una de la ciudades más maravillosas del mundo, me espera de nuevo. Desde allí me comeré las uvas y seguiré su peculiar cuenta atrás.

    Quiero desearos a todos que paséis felices fiestas y que el próximo año sea pleno de éxitos personales y de felicidad.

    Nos leemos en unos días!

  • Qué cojones hemos hecho

    En la blogosfera la gente se hace trackbacks, enlaces y retroenlaces, pero a veces, cuando uno lee algo con lo que se siente identificado no puede hacer más que repetirlo, gritarlo a los cuatro vientos. Por eso me tomo la licencia de reproducir aquí el último post de Marcelino Madrigal. Tal vez porque en estos días en los que el doscerrilismo nos invade en frustración, gritos, amenazas, y parece llevarnos a una espiral ridícula, algunos soñamos con otra vida que no fue tan mala….

    Yo vivía al final de Madrid. Literalmente. Salía a la calle y un portal más abajo se extendía campos de trigo. Ningún edificio ni carretera. Vallekas, en el este de Madrid era el fin del mundo civilizado.

    Había litronas entre 5 o 6 tipos que no juntábamos mil pelas (6 Euros). El costo había que ir a buscarlo a sitios jodidos, y nadie te lo ofrecía por la calle si no te conocía a ti o a tu hermano mayor. La gente de mi edad madrugaba y se iba a currar en un autobús donde se los asientos se rifaban, y tenias que pelear con las viejas para poder dormir unos minutos en el metro. Si un abuelo te llamaba la atención sabías que te podía caer la de dios, y bajabas la cabeza y levantabas el vuelo.

    Los malos eran los 4 gambas de siempre, y siempre eran los mismos. Si los venias venir igual acababas a hostias, pero al día siguiente ya no se metían contigo. No salíamos los días de diarios para conseguir tener lo suficiente para salir el viernes y el sábado. No daba para más el tema. Quedábamos los domingos para jugar un partido de fútbol interminable, y no había copa, había un litro de cerveza bien frío que pagaba uno de los que perdía a uno de los que ganaba religiosamente. El fútbol molaba y a uno le ponían el apodo del que metía más goles, no del que ganaba más dinero y más anuncios hacía.

    Los padres venían tarde porque hacían horas extras para sacar adelante a la prole de hijos. Las madres cuidaban de ellos, los llevaban al Cole, les daban enormes bocadillos de cualquier cosa y los volvían a mandar a la calle. Siempre sabían donde estábamos, y cuando alguno volvía con la cabeza abierta por la última batalla a pedradas le daban una colleja y le tiraban de la oreja. Los mayores en verano sacaban las sillas y se tiraban hablando hasta las tantas, y algunos dormían en la misma calle hasta que el sol los despertaba.

    Escuchábamos rock en casettes, y cuando uno ganaba su primer sueldo se compraba unos Levis, unas John Smith y la ultima camiseta de los Maiden. Si tenía suerte y le daban paga se iba a Gandia de camping con 4 como él a desparramar con las guiris. Si no, siempre quedaban las acampadas en la sierra, donde para oxigenarse se llevaba mucho tabaco, Whisky segoviano, unas latas de La piara y mucho costo. Nada de Erasmus, ni de redes sociales, ni esas cosas. Con los colegas de siempre.

    Era raro que la gente se matara con el coche, o con las motos. Las pelas no daban para esas cosas, así que tocaba tren, y autobús. No había Internet. Había campo y grillos. No había consolas, había balón. Poca discoteca, y mucho de bodega con botellines helados. Y mucha charla. Charla sobre todo. Las chicas, el curro,  la vida y lo que uno sería de mayor y como serian las cosas.

    Algunos viernes por la noche, en verano, miro por mi ventana y veo tantas grúas, tantos coches tuneados al límite conducidos por cerebros de 50 cm cúbicos. Tantos jóvenes metiéndose de todo y diciendo que están de fiesta cuando igual en 10 minutos se están abriendo la cabeza unos a otros por cualquier gilipollez. Niñas y niños disfrazados como el último mamarracho famoso que ha salido en la televisión 15 minutos por contar con quien folla. Tanta prisa y tanta frustración en la calle. Gente discutiendo por como pagar hipotecas, gente discutiendo porque no se puede ir de casa de sus padres. Gente discutiendo por todo

    Seguramente ahora hemos avanzado de la hostia, y la gente tenga oportunidad de tener un conocimiento y el acceso a la biblioteca universal en forma de Google. Blogs y Youtube. Descargarse la música y las películas que uno quiera. Tuenti, y yo que se.

    Mil cosas.

    Incluso esté bien que tú leas esto. Pero yo me pregunto algunas veces si vale la pena.

    ¿Qué cojones hemos hecho? ¿Qué cojones?

  • Trolls 2.0

    Los Trolls no son algo que haya aparecido con la Web 2.0. Posiblemente desde los inicios de Internet, la opción de utilizar la comunicación mediada y anónima ha permitido que personas, en muchos casos absolutamente normales, pacíficas y educadas usen la Red para lanzar insultos, traten de reventar foros, o pongan a prueba con su estupidez hasta donde llega la paciencia de un asistente en un chat. Tradicionalmente los Trolls no se conocían entre sí y su agresividad era rechazada en cualquier manifestación de Internet. De hecho el mensaje Don´t feed the Troll es muy conocido en cualquier participante de una comunidad virtual. Para evitar a una persona cuyo único interés sea llamar la atención usando insultos lo mejor es simplemente no hacer caso.

    Con la llegada de los nuevos formatos de la web participativa estos sujetos viven una época de esplendor. Ya no es necesario registrarse en un foro o un canal IRC y ser baneado al poco tiempo, sino que miles de sitios web se abren ante ellos como una oportunidad para lanzar sus ofensas. Blogs, en menor medida redes sociales y de forma masiva las páginas de los periódicos digitales, permiten que los aburridos y anodinos individuos puedan transmutarse en molestos participantes de un sordo diálogo de besugos, faltón y ridículo.

    Existe toda una teoría bastante compleja sobre los comportamientos violentos y antisociales de algunas personas al situarse frente al teclado, en la que se estudia a fondo el placer que se siente contraviniendo las convenciones y las reglas, convirtiéndose en el molesto energúmeno que busca un efecto dominó producido por sus acciones e incluso puede llegar a plantearse si la figura del troll llega a ser útil en determinadas comunidades «adormecidas». Un estudio antropológico de los usos comunicativos de Internet que no está ni tan siquiera cercano a ofrecer todas sus posibilidades. Pero hoy nos enfrentamos a un nuevo de tipo de troll.

    Cualquiera que observe las páginas de los diarios digitales, especialmente 20 minutos y El País, aunque también es aplicable para el resto de periódicos «clásicos» on line, puede leer comentarios xenófobos, racistas, algunos más cercanos a ideologías neonazis que sin duda enrojecerían a sus autores si soñaran con plantearlos en público. El objetivo de los ataques siempre suele ser el mismo, el gobierno del país, la pesadilla que todo lo toca, ZP y sus votantes «imbéciles» y «apesebrados» se convierten en el objetivo de miles de comentarios denigrantes, insultos, ataques que van mucho más allá de la crítica ante hechos políticos o cuestiones sociales.

    No, no pretendo plantear una defensa del gobierno ni de su presidente. Sino hacer ver que el trollismo como forma de ataque en los medios de comunicación ya es una moneda común. Alguno podría pensar que esto es resultado de la libertad de comentar como y lo que de la gana a los lectores. Y que en esa participación radica la grandeza de la nueva Web. Pero yo no soy tan ingenuo. Da igual que se hable de una manifestación, de los centros de inmigrantes o de Haidar. Ellos están siempre ahí, dispuestos a tratar de ofender mediante palabras gruesas.

    ¿Hay una campaña orquestada para que la participación en «la conversación» monopolice el discurso hacia una determinada idea? ¿El famoso «pásalo» tan recordado en las elecciones de 2004 vuelve a usarse como boomerang de forma encubierta y más agresiva? ¿O tan sólo la educación, la discusión civilizada y los argumentos están siendo dejados atrás en esta web tan «conversadora» para convertir a muchos «comentaristas» en máquinas vociferantes perfectamente dirigidas?

    Gritos e insultos, actitudes fascistas e intolerantes por doquier… ¿otro peaje de la conversación o tan solo una trampa poco sutil?

  • #Manifiesto No me Gusta

    #MANIFIESTO NO ME GUSTA

    1. No me gusta la Sra. Sinde. Creo que su nombramiento fue uno de los errores más estúpidos que ha podido tener el Gobierno en esta legislatura. Nadie, salvo su camarilla cercana y lobby adocenado, entendió que una cineasta mediocre y con intereses públicos y notorios en un sector que vive de mendigar la caridad pública pasase a tener una cartera ministerial, que incluso uno se plantea permanentemente si realmente es necesaria.

    2. No me gusta la SGAE ni la mayoría de lobbys del estilo de la Coalición de Creadores o similares. Reductos caducos de una industria que se niega a evolucionar, que luchan contra su desaparición irremediable mintiendo de forma torticera, presionando y usando tácticas que recuerdan sospechosamente a los comportamientos más mafiosos y que velan tan solo por los intereses de unos pocos, engañando y chantajeando intelectualmente mientras olvidan a los miles de creadores que les repudian diariamente.

    3. No me gusta que me santifiquen los Derechos de Autor. Y que lo mezclen de forma demagógica con la Propiedad Intelectual. Esto que escribo es de mi propiedad, cualquiera puede hacer con ello lo que quiera, y esa propiedad es irrenunciable. Pero de ahí a querer cobrar por ello… El mundo ha cambiado, los modelos de negocio y la forma de vivir de lo que hacemos o creamos, también. Pero para algunos, muy influyentes, eso no parece importar.

    4. No me gusta que me engañen con la música. Diciendo barbaridades del estilo de “Si seguimos así, la música acabará dentro de cinco años”. Semejante ridiculez no debería tener ni tan siquiera cabida en una conversación de barra de bar tras una noche tortuosa. Pero que quién la lanza y los que la suscriben aparezcan como el culmen de la intelectualidad de este país explica perfectamente lo que somos en el “concierto” internacional y el pie del que cojean sus palmeros de algún medio de «comunicación».

    5. No me gusta que me la “cuelen de rondón” como si fuera imbécil. Que cuando nos estamos jugando tanto en la economía, en un momento en el que plantearse el desarrollo sostenible y el cambio de modelo económico no debería ni generar debate por lo obvio que resulta, se mezclen churras con merinas en un anteproyecto de ley que debería estar pensada para algo más importante, no para dar cabida a una inmensa sarta de disparates infames.

    6. No me gusta que en aras de proteger a “los más débiles” se proteja a los de siempre. Que existan páginas en las que la pederastia más atroz se muestre sin pudor, que sean conocidas y permanezcan públicas durante semanas, mientras que la obsesión de la protección de derechos se enfoque en un tracker de ficheros P2P que tiene cuatro banners en su página. Me importa un bledo si gana pasta o no. Lo que no parece importar son los miles de fotos de niños violados expuestos en redes supuestamente “dentro del sistema”.

    7. No me gusta que solo se hable de Internet, de los blogs o de Twitter para mostrar el folklorismo de una protesta que no dejará de ser una tormenta en un dedal de agua. “Los Internautas indignados…” ¿Qué es “un Internauta”?  ¿La mitad de la población de nuestro país? ¿Los ciberactivistas? ¿Los posadolescentes de Tuenti? ¿Los que bajan toneladas de discos para luego preguntar qué canción oír de tal o cuál grupo? ¿Los que trabajan por la integración de los discapacitados en un entorno cada vez más tecnológico? ¿Quiénes?

    8. No me gusta tener que firmar manifiestos sin participar en su escritura. Ni sin tener claro quién está detrás. Ni que mi apoyo a razones con las que puedo estar de acuerdo sea luego utilizado por aquellos con los que no suelo estar de acuerdo como colchón de supervivencia de su falta de ideas, o peor aun, contra mi mismo.

    9. No me gusta que haya “expertos en Internet” que de pronto se conviertan en representantes de “los Internautas”. La sublime estulticia de este país hace que un gobierno se siente en un ministerio con cuatro gurús mediáticos. Algo tan absolutamente nefasto para una democracia representativa como ridículo desde el punto de vista de la acción política. Que un ministro/a acepte “negociar” con alguien que solo representa sus intereses y los de los comentarios o los @replies de Twitter es tan surrealista que, de no ser porque sé que ha ocurrido pensaría que era una broma similar a la de los gatitos bonsai.

    10. Finalmente, no me gusta  ese anteproyecto, ni quiénes están detrás, ni la “Comisión de Propiedad Intelectual”, nueva policía del pensamiento, ni los que lo defienden políticamente, ni quienes se suman al carro de ponerse beligerantes “porque toca”, ni que, en definitiva, tenga que seguir avergonzándome cada vez que a un político-medio de comunicación-actor social se le ocurre abrir la boca para hablar de “eso de la Internés”…

  • Cuando la Web 2.0 se convierte en algo tangible

    Este fin de semana he podido apreciar de primera mano como hay negocios que son capaces de dar el salto de la Comunicación 2.0 a la realidad tangible y generadora de beneficios. Que el sector de la hostelería está acogiendo correcta y positivamente las nuevas formas de presencia en Internet es algo que ya no sorprende. Pero siempre es agradable poder observar «in situ» si lo prometido se convierte en realidad.

    Llevo algún tiempo revisando la estrategia del Hotel La Salve, un establecimiento situado en Torrijos, con una web que lo hace lo suficientemente atractivo como para intentar hacer una escapada de al menos un día. Al margen de sus servicios, ofrecidos en paquetes que incluyen Spá privado o sesiones de masajes de todo tipo posible, me sorprendía que una parte importante de su web está enfocada a mostrar su presencia en la Web Social. Ofertas especiales para los fans de Facebook, un blog algo desactualizado (casi sustituido por la inmediatez que ofrece la red social), cuenta en Twitter, presencia en Tuenti y por supuesto en todos los portales en los que es factible criticar los establecimientos hoteleros…

    Pero no hay como acudir a una empresa que se crea lo que está haciendo y salir plenamente satisfecho tras observar que la verdad de la Web 2.0 puede tener su trasfondo en un pequeño pero ágil negocio. En el que su director te acoge desde el primer minuto, en el que el maitre te lleva al Nirvana del conocimiento de vinos, carnes o postres, en el que puedes navegar gratuitamente desde cualquier rincón del establecimiento si has sido tan enfermo como para no dejarte la máquina en casa. En el que incluso puedes hacerlo desde el propio receptor que tienes en la habitación. Donde por el hecho de conocer e interactuar una vez en su web saben quién eres, han investigado para que todo sea perfecto y se adelantan a tus deseos… ¿Acaso eso no era lo que prometía el marketing?

    En tiempos en los que el doscerismo parece ser el meme de moda y en los que nos preguntamos hasta qué punto muchas de esas iniciativas podrán llegar a un final lógico, da gusto perderse en un rincón de realidad y de placeres que no olvida que es posible hacer las cosas de forma diferente dentro y fuera de la Web…

  • Microsoft es responsable de pederastia…

    … y Google, y el resto de redes sociales que miran hacia otro lado mientras esto sigue produciéndose.

    Pongamos unos breves ejemplos que nos permitan entender mejor la certeza de esta afirmación:

    Imaginemos una guardería a la que diariamente acuden unos pederastas y se dedican a fotografiar desnudos a los niños, a masturbarse delante de ellos e incluso a intentar convencerlos con frecuencia de tomar parte en actos sexuales. ¿Serían sólo los pedófilos los culpables, o en cuanto se supiera esa guardería quedaría cerrada de por vida y sus dueños serían procesados por colaboración?

    Pensemos en una discoteca «light» en la que todos los domingos aparecieran adultos que se dedicaran a forzar a los chavales menores de edad a posar ante la cámara y en la que se dieran cita para intercambiarse direcciones en las que poder acceder a «más material». ¿En cuanto saliera a la luz esa situación seguiría esa discoteca abierta y sus gestores no tendrían que pasar por los tribunales?

    Pongámonos en el caso de que en mis clases de la Facultad mis alumnos se dedicaran a intercambiar contenidos de porno con niños. Yo lo sabría pero mi objetivo es dar clase, así que como tengo muchos alumnos me dedicaría a los que no hacen ese tipo de prácticas. ¿Cuándo se conociera no debería asumir mis responsabilidades? ¿La Universidad sería inocente al no «tomar partido» en ese cambalache?

    Podemos seguir poniendo ejemplos de la vida real pero creo que no merece la pena. Todos estamos de acuerdo en que la responsabilidad es algo que no permite delegación y mucho menos esconder la cabeza. En el mundo off line, ese en el que incluso en países tan preocupados por la libertad como los Estados Unidos los pederastas aparecen publicamente en bases de datos en las cuáles es posible saber absolutamente todo de ellos.

    Pero he aquí que Internet es otra cosa. Los grandes proveedores de redes sociales se escudan en los costes del control, en ficticios reglamentos y en políticas intrincadas que permiten mantener contenidos delictivos alegremente disponibles para cualquiera que quiera quitarse la venda de los ojos.

    La siguiente serie de vídeos ha sido publicada por Marcelino Madrigal, al cual algunos tachan de alarmista. Si no los has visto, prepárate a sentir el asco y la repugnancia. Pero no los pares hasta el final:

    Parte I

    Este vídeo histórico utilizaba un reproductor Flash que ya no es compatible.

    Parte II

    Este vídeo histórico utilizaba un reproductor Flash que ya no es compatible.

    Parte III

    Este vídeo histórico utilizaba un reproductor Flash que ya no es compatible.

    Parte IV

    Este vídeo histórico utilizaba un reproductor Flash que ya no es compatible.
    ¿Todavía es posible decir que Microsoft no son responsables de delitos de pederastia? ¿Todavía Microsoft puede mantener su inocencia ante la colaboración con estos delincuentes?

    Pero no pienses que sólo es Microsoft el culpable. Ese Google que tanto amamos y con el que se nos llena la boca de bondades, ese que dice que no filtra la información (salvo cuando se trata de China) y que censura un culo en YouTube, pero que no tiene perjuicio en hacer disponibles enlaces como estos en su «fantástica» base de datos… (si tienes estómago te aconsejo que no los visites). Y Facebook, y Tuenti, y Hi5, y tantas otras redes que siguen sorteando el problema sin que se les acuse formalmente de ser cooperadores necesarios. Responsables últimos de un delito que deberían pagar tanto como los propios pederastas.

    La Unión Europea se preocupa por poder cortar la conexión sin intervención judicial a aquel que descargue contenidos protegidos por los derechos de autor. Tal vez deban pensar que este material y que los últimos responsables de la pornografía infantil en Internet son lícitos. ¿Acaso no podemos decir que también tienen su parte de responsabilidad? Es fácil pedir que se denuncie. Es sencillo clamar para que esto se conozca. Pero mientras no llamemos a las cosas por su nombre y no pongamos sobre la mesa a los últimos culpables, la pornografía infantil continuará viviendo su época de esplendor.

    ¿Es esta la Web que queremos…?
  • Más allá del aula virtual

    Vuelvo a recuperar la costumbre de insertar en este blog presentaciones que me parecen obras de arte. Y es que cuando uno ve una presentación como la de Fernando Santamaría y Concepción Abraira solo puede asentir y saber que, con todos nuestros errores, no estamos solos…

    Esta presentación utilizaba un reproductor Flash que ya no es compatible.
    No dejéis de verla a pantalla completa para disfrutarla mejor…

    Podéis seguir en Twitter a Fernando y a Concepción.