¿Hasta cuándo?

Sábado noche y concierto de Rock. Buenos amigos de mi proyecto paralelo, que me invitan con todo su cariño. No son ningunos niños. Toni y Rosa cuidan a su preciosa hija de cinco años y se preocupan por ella mientras se suben a las tablas, arrancando su presencia de padres por su amor a la música. Currantes, como millones de españoles, que pagan religiosamente sus impuestos, los directos y los indirectos. Que viven su vida profesional como cualquiera de nosotros y que crean. Porque llevan dentro el gusanillo de la música, de la comunicación, que desde tiempos inmemoriables hace que hombres y mujeres canten y dancen, por el mero placer de hacerlo, de sentirse bien con su espíritu, compartiéndolo con sus semejantes. Nada nuevo, por otro lado.

700 euros cuesta alquilar la sala. Un estupendo sitio de conciertos cercano a Madrid que permite mostrar su arte en condiciones necesarias de sonido. Demasiado grande para poder llenarlo, pero aún así al menos tendrán el lujo de sonar como ellos quieren. Los asistentes pagan 5 € cada uno. Pocos, muchos amigos y familiares. Y otros que han conseguido conocer a la banda gracias a su MySpace y que han llegado a comprar su disco, autoproducido, fuera del circuito de las compañías tradicionales, y con un sonido excepcional.

No pertenecen a ninguna sociedad de derechos. Ni lo creen necesario ni quieren. Pero he aquí que la respuesta de la sala es clara: el 10 % de la recaudación va para la SGAE. Me lo cuentan y una vez más me indigno hasta la ofuscación. Los mafiosos siguen atacando impunemente. No, no subvencionan a los músicos con un 10 % de los costes de la actuación, como algún incauto podría llegar a soñar. Las ayudas no están en su política. Ni tampoco el pensar en la música, ese noble arte practicado por los humanos desde que tenemos uso de razón. Recaudan basándose en el miedo de las salas, en la indefensión de los músicos. Y no sólo por tocar. También por hacer copias de su propio disco, de su criatura, gravado una y otra vez para conseguir ingresos que se repartirán los Capone españoles del Siglo XXI.

Una y otra vez veo a sus responsables lanzar mensajes apocalípticos. Falsedades indecentes, como que ellos existen para proteger a los creadores. ¿Qué creadores? y sobre todo ¿por qué? Intoxican en foros, manipulan en todos los medios a su alcance, amenazan de forma pública y desvergonzada, sin que nadie les ponga freno. Y todavía consiguen que alguien piense que ellos, los recaudadores de coplilla fácil y talento inexistente, son los protectores de la cultura.

Yo me pregunto ¡Hasta cuando! Cuánto tiempo vamos a seguir manteniendo el imperio del miedo, a estos delincuentes de guante blanco, a estos extorsionadores que se lucran y juegan con el dinero ajeno, con los sueños, con la creatividad y, en definitiva, con el arte y la cultura.

Rompamos el miedo. Denunciemos. Luchemos. Hagamos pedagogía. Expliquemos a todo el mundo que la mafia en España existe y tiene nombres y apellidos. Acabemos con el imperio de estos chantajistas. La libertad, la creatividad, la Cultura y la sociedad española nos lo merecemos, lo necesitamos.

(Edito)

Estupendo Post que se me había pasado de Jorge Cortell. Cómo editar un disco sin pasar por la SGAE y su «Atención al Cliente». Vale la pena leerlo.

SGAE NO. CULTURA SI. ES NUESTRO DERECHO

¿Quieres saber quién te tiene no admitido/eliminado en el MSN? Pues no des tu contraseña a desconocidos (Contra los listos de los DDoS)

En solidaridad con Genbeta y Meneame (que no están siendo los únicos) por el ataque DDoS que están sufriendo por varios lammers que no están de acuerdo con un post en concreto, también creo que es necesario publicarlo:

¿Quieres saber quién te tiene no admitido/eliminado en el MSN? Pues no des tu contraseña a desconocidos

Parece mentira que después de tanto tiempo (¡años ya!) del invento de este fraude todavía haya gente que siga cayendo en él. Es muy simple, y seguro que muchos lo conocéis, simplemente se trata de páginas que ofrecen el servicio de mostrarte quién te tiene como no admitido o te ha eliminado del mésenyer a cambio de que les des tu datos de conexión, es decir, tu usuario y contraseña. Creía que este negocio ya estaba más que muerto, pero hoy mismo un par de contactos míos me han saltado con la típica ventanita que me acceda a una de esas páginas para que me lea el futuro.

Como norma general, dar la contraseña de tu correo a alguien que no pertenezca a tu familia ya es un suicidio tecnológico, y en este caso sería como darle la contraseña de tu tarjeta de crédito a una persona desconocida para que te muestre el dinero que tienes. ¿Quieres saber qué es lo que hacen? La mayoría de páginas, después de mostrarte esa información, se conectan a tu cuenta varias veces al día para molestar a todos tus contactos con spam descarado. Lo que es peor, esto puede colapsar tu cuenta y no sería raro que la perdieras para siempre, o al menos que la conexión sea pésima. Así que ya sabes, no des tu contraseña a ningún sitio web, o atente a las consecuencias.

Pero claro, ¡tú quieres saber quién te tiene como no admitido! Sorpresa: esos sitios, además de ser peligrosos, no funcionan. Microsoft cambió hace tiempo el protocolo para que los servidores de msn no difundieran esta información. Antes sí podías, pero ahora mismo ni siquiera puedes saber el estado de otra persona sin que ella te invite/admite o sin saber la contraseña de la cuenta (sin cambiar la configuración de la cuenta). Sin rebuscar demasiado, algunos sitios fraudulentos que siguen esta práctica serían: blockoo.com, scanmessenger.com, detectando.com, quienteadmite.info, checkmessenger.net, blockstatus, etc… Todos ellos son potenciales phishing, y ninguno funciona más allá de recolectar cuentas de correo.

Disculpad los lectores avanzados que ya habéis dejado atrás este tipo de engaños facilones hace mucho tiempo, pero es que hoy me he vuelto a conectar al messenger por obligación y me he dado cuenta de que las cosas han cambiado muy poquito.

Artículo original

Discusión en Meneame

La blogosfera unida contra estos indeseables. Si quieren guerra… GUERRA!!!!

Si tienes un blog… publícalo!

Aprobado… por los pelos

Es tiempo de exámenes, el momento en el que los profes universitarios tenemos que hacer ejercicio de paleografía para identificar qué es lo que nos quieren contar nuestros alumnos y es el momento también en el que debemos hacer autocrítica, puesto que si no dan ni una sólo hay dos soluciones: su grado de «zoquetismo» es sublime, o hemos sido nosotros los que, subidos a nuestra obtusa cúspide, no hemos sabido transmitir lo que realmente queríamos que aprendieran.

Y en este momento de calificaciones he aquí que sacas un rato para leer el periódico, esa actividad cada día más molesta y extraña, especialmente si hay que pagar: «para qué comprar un periódico, si ya los dan gratis», es la cantinela repetida por mis dulces chavales una y otra vez. Abres el suplemento de Negocios de El País y te encuentras con «La Firma». En este caso, la de Francisco González, Presidente del Grupo BBVA, disertando sobre Internet y la Web 2.0.


Te lanzas ávido de novedades, loco por ver cómo hasta los presidentes de los conservadores bancos ya se lanzan a eso de «la wes» y quedas estupefacto. Texto que comienza con una cita, como debe ser en los grandes. De Borges, de El Aleph, para más señas. Un poco manido, pero bueno, denota más cultura que la del «compañés» que diría Enrique Dans. Y a partir de ahí, la sabiduría:

«Internet, por tanto, ha pasado de ser una herramienta o un canal que nos ayuda a trabajar en el espacio físico, a ser una gran plataforma, un nuevo espacio virtual en rápida expansión y continuamente cambiante, mucho menos controlable que el espacio físico, y donde reina la creatividad. Un espacio con sus propias leyes, y que está ampliando de manera radical el horizonte de posibilidades de las personas.

Pero el espacio virtual cada vez está más estrechamente conectado con el físico. El vínculo principal son los muchos millones de personas que, cada día, se conectan a Internet a través del ordenador, del móvil … para usos cada vez más variados: de información, comunicación, compraventa, trabajo, ocio … Internet es un elemento cotidiano para las personas, cada vez más integrado en sus modos de vida e influye, de forma creciente, en sus actividades, sus comportamientos y sus expectativas.»

Ummm, vaya, sesuda aseveración. Sin duda fruto de un análisis de cientos de documentos y de un Servicio de Estudios sagaz.

«El gran reto al que tenemos que responder todas las empresas hoy día es cómo desarrollar una estrategia, un modelo de negocio y una oferta de productos que integre de la manera más apropiada los dos espacios, físico y virtual. Y la manera más apropiada es la que más satisfaga a cada cliente, es decir, la personalización.

Internet permite a las empresas alcanzar un grado antes impensable de personalización de los productos y servicios, de ajuste a las necesidades, demandas y particularidades de cada persona. Esto es así no sólo porque la combinación de Internet con la informática permite reunir mucha más y mejor información sobre las personas -y procesarla instantáneamente-, sino porque ellas mismas colaboran activamente en la tarea de definir los productos que desean.»

Ufff, por fin alguien ilumina a las empresas. Ya era hora de que salieran de su ceguera.

«el gran reto para los bancos es convertirse en un Aleph para las personas que son sus clientes. Un Aleph que ponga a su alcance, en un único punto, todas sus aspiraciones. Esto no es una utopía. Algunos estamos ya trabajando en ello, y está más cerca de lo que pensamos. Porque, gracias a la plataforma, muchas cosas antes impensables se van a hacer realidad para mejorar la calidad de vida de las personas.»

Fascinante este trabajo que habrá llevado horas, qué digo, semanas en ser escrito para llegar a semejante conclusión. En fin, como soy una madre, le aprobaré. Pero para escribir eso, no hace falta llegar a Presidente de banco (¿o tal vez sí…?)

Internet, un nuevo espacio para las personas
Francisco González (Presidente del Grupo BBVA)
El País, Suplemento, Negocios, Domingo 3 de febrero de 2008
Enlace Directo

Vencer al Miedo

Todos los «pendejos electrónicos» estamos de enhorabuena. Arturo Quirantes acaba de poner a disposición de la comunidad de Internet la obra definitiva: Como sobrevivir a la SGAE

Bien escrito, con abundante mala leche y todas las citas necesarias para tener una visión perfecta de las sociedades de gestión de derechos, esos chicos que tanto se esfuerzan en conseguir que la cultura se encuentre protegida, a base de asustar y lanzar apocalípticos mensajes de destrucción.

La parte de contramedidas tecnológicas me ha parecido genial, tal vez porque, por desgracia, la historia de estos seres, tan preocupados por hacer la puñeta a millones de personas, ya la conocemos.

«No nos callemos. No sigamos teniendo miedo. Actuemos en consecuencia. Y seamos un poco más libres en cada paso del camino.»

Enhorabuena Arturo, y gracias!

Trabaja aquí… que yo te vea…

Hace años que soy un absoluto convencido del teletrabajo. Posiblemente porque si hay algo que odio en este mundo es encontrarme entre las paredes de un despacho, por grande que este pueda ser. De hecho, desde que comencé a trabajar, allá cuando acabaron los grandes proyectos (la Expo, las Olimpíadas, mi carrera…) siempre me pregunté qué sentido tenía pasar horas y más horas en una oficina.

Los argumentos a su favor son siempre similares: que si la socialización con tus compañeros, que si la mejor distribución de los tiempos de trabajo, que si el control por parte de la empresa… Argumentos contra los que no puedo dejar de rebelarme. Hoy, mientras hablaba con una alumna sobre el tema volvía a encenderme. Que me expliquen cuantas veces no podría estar en mi casa haciendo lo mismo, o mejor aún, trabajando, en vez de simular que lo hago. Mis compañeros no son mis amigos, y de hecho socializo mucho mejor con el mail. ¿Y acaso no pueden controlarme por mi trabajo realizado, no por las horas fingiendo el mucho trabajo que tengo?

Soy profesor y disfruto con la formación presencial, mucho más que con la on line, claro. Pero al final, siempre acaban exigiéndote que pases horas en las que «se te vea». No las que te dedicas a dar clase, ni las que dedicas a la atención al alumno, sino aquellas que dedicas a que tu figura se pasee durante horas sin fin en la Facultad, demostrando al mundo entero tus inmensas preocupaciones y la importancia de tu misión salvadora como estrella que ilumina el pasillo.


¿Por qué? No dejo de preguntármelo. La empresa ahorra si yo trabajo desde mi casa. Evita destinar un despacho para que pierda el tiempo, elimina las distracciones de cafés y más cafés, y lo mejor, tiene un elemento claro de control: hacerme trabajar por objetivos, claros, bien marcados y controlables… ¿o acaso no saben como hacerlo? ¿Será ese el problema?

Me encanta trabajar desde casa. Dar mis clases y volver a la comodidad de mi hogar donde realmente me convierto en un hombre multitarea (sólo así lo consigo), escribiendo un artículo, buscando información sobre otro, contestando mails, atendiendo el messenger, participando en un foro, posteando en mis blogs, descargándome música, escuchando Heavy Metal y tomándome una cerveza, todo, al mismo tiempo.

Jamás he llegado tarde a una entrega, mientras he teletrabajado. Y siempre he sido mucho más feliz. Y más económico. Más rentable. Más productivo. Pues bien, todavía soy un bicho raro. En fin, será que no tengo suficientes pestañas abiertas…

Un podcast político, un político de calidad

La otra tarde, volviendo de clase, llevaba la radio puesta, el programa La Ventana de la Cadena Ser, y me encontré escuchando una entrevista a Manuel Marín, el Presidente que ha sido del Congreso y que abandonará la política tras las próximas elecciones. Me pareció una entrevista absolutamente deliciosa, especialmente por la forma de hablar de Marín, por lo que dice y por cómo lo dice.

Hay momentos realmente emotivos y cuando terminaba de escucharla me propuse colgarla en Blogocosa en cuanto estuviera disponible. Realmente vale a pena. La primera parte del podcast es una revisión de algunos políticos que abandonan, como Labordeta, pero de verdad, a partir de la entrada del Sr. Marín, o como él prefiere que le llamen a partir de ahora, de Manolo, es tan cercana, tan interesante, que creo que más allá de ideologías políticas, merece la pena escucharla. Ojala todos los políticos fueran así…

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