Educación para la innovación. Innovación en la educación

Hace un par de años me enfrenté a un concurso público para la selección de profesor titular de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, en su Facultad de Educación. El proceso conllevó entrevistas personales, psicotécnicos, evaluación exhaustiva de mi curriculum y algo que me parece fundamental en cualquier selección de profesorado: una disertación pública ante un tribunal sobre un tema que la facultad propuso.

Tras ganar la plaza, a los pocos meses tuve que renunciar a la misma por cuestiones personales, como ya he comentado en alguna ocasión en este blog. Pero no obstante, recordando aquellos días de tensión ante el examen que me iba a proporcionar una plaza de profesor titular, he caído en la cuenta de que no había compartido la presentación que utilicé.

Obviamente se trata de una presentación de apoyo a la que le falta el contenido que fui desgranando en los cerca de 45 minutos que duró, tras los cuales se produjo un interesante turno de preguntas y respuestas sobre la misma. Pero creo que sigue estando de actualidad y que sigue marcando la vía por la que la educación ha de discurrir. Como docentes debemos innovar siempre. Y hemos de pensar que gracias a los procesos innovadores en la educación nuestras sociedades a su vez continuarán innovando para ser mejores.

No dejemos de hacerlo. Aunque a veces pueda parecer que nos enfrentamos a una montaña de problemas, la satisfacción obtenida por nuestros alumnos será tan gratificante que, sin duda, merece la pena…

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