El Fenómeno Finlandés

Este fantástico documental presentado por Tony Wagner me ha mantenido pegado a la pantalla durante la hora larga que dura. Una excelente forma de comprender por qué Finlandia se encuentra a la cabeza de educación en el mundo. Pero no sólo en educación, sino en muchos aspectos que la convierten en una de las sociedades más civilizadas del mundo.

Hay momentos excelentes del documental, como la clave de la educación en Finlandia es que accedan a la profesión docente solo los mejores, que el tiempo dedicado por los estudiantes a trabajar en proyectos en el aula supere con creces al de la exposición del docente, que los curriculos sean flexibles pero que no olviden ni dejen de lado la importancia de la formación profesional, elegida por un 45 % de los estudiantes, integración de las artes de forma sencilla en las clases.

Y sobretodo, algo que me ha parecido absolutamente delicioso, es su culto a la confianza: en el sistema, en los profesores, en las familias y en la responsabilidad de los estudiantes.

Aconsejaría a todos los docentes que vean el documental. Aunque bien pensado, a los que habría que, no aconsejarles, sino exigirles que lo vieran un par de veces, es a nuestros políticos, a los que les gusta tanto tener la palabra Educación en la boca, aunque muchas veces no se sepa muy bien por qué…

Educamos o Enredamos III

Hace unos meses tuve la posibilidad de participar en una mesa redonda en el CRIF de Las Acacias. Fueron dos horas apasionantes en las que hablamos y discutimos sobre el uso de las redes sociales en el espacio educativo y tras ella publiqué dos posts tratando de resumir algunos de los puntos que me daba la impresión de que no habían quedado demasiado claros: (Primera y Segunda Parte).

Para aquellos que no pudieran asistir a la mesa redonda (y a las Jornadas) ya están disponibles los vídeos de todas las intervenciones. La mesa duró cerca de dos horas, pero creo que resulta muy interesante para todos aquellos profes que están trabajando en innovación educativa y especialmente para los que quieren comenzar a incorporar las redes sociales en el aula y se enfrentan a dudas o a todo tipo de problemas.

Primera Parte:

Segunda Parte

Gracias a Angel Puente por habernos avisado de que el vídeo estaba disponible y a Antonio, Charo, María José y Agustín por compartir un par de horas tan agradables…

Finalmente, lo conseguí…

Han sido muchos años persiguiendo el sueño de ser Doctor. Hace 20 ya desde la primera vez que me planteé que quería llevar adelante un doctorado y tras múltiples vicisitudes, los últimos cinco años he trabajado en mi Tesis Doctoral sobre el uso de blogs y microblogs en el entorno educativo. Una Tesis que comenzó analizando las organizaciones empresariales y que finalmente acabó derivando al plano educativo universitario y que ayer llegaba a su momento final con la defensa pública en la Facultad de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca, campus de Madrid.

Hoy, feliz tras la defensa que no había llegado a imaginar en el mejor de mis sueños, por el cariño y las palabras que tuvieron conmigo todos los miembros del tribunal, quiero agradecer a tantas y tantas personas su apoyo y su cariño durante, no solo el día de ayer, sino durante todo este tiempo. En cualquier caso, gracias a las decenas de personas que me mandaron sus felicitaciones a través de Twitter o Facebook. Gracias a tantos amigos, muchos de ellos conocidos tan sólo a través de la red, que sentí cerca, muy cerca, y que llegasteis a emocionarme.

He decidido publicar la defensa, tanto las transparencias que utilicé como el audio de la misma, para todos, tanto para aquellos que puedan estar dudando si iniciar o no este largo proceso cuya satisfacción es imposible definir con palabras, como para los que me habéis acompañado a lo largo del mismo.

(Actualización: Gracias a Javier de Paul, gran compañero de CEPADE, ya tengo disponible el vídeo de la defensa)

Creación y transferencia de conocimiento mediante la utilización de tecnologías Web 2.0. TESIS DOCTORAL D. Fernando Checa. from CEPADE-UNIVERSIDAD POLITÉCNICA on Vimeo.

De nuevo, una vez más, a todos, gracias de corazón por vuestro apoyo, vuestros ánimos y vuestras felicitaciones.

Educamos o Enredamos I

Ayer tuve la oportunidad de compartir una Mesa Redonda sobre Redes Sociales y Educación en las Jornadas de Integración de las TIC en la Enseñanza, organizadas por el CRIF Las Acacias e invitado por Antonio Fumero, uno de los profesionales y amigos más interesantes que uno puede conocer en este mundillo de “lo social” en la Web. La Mesa la componíamos, además de Antonio y yo mismo, Agustín Cuenca, histórico de la Web por su trabajo de consultoría, María José Mayorgas, experta psicóloga especializada en adicciones y Charo Fernández, una de esas profesoras con las que uno sueña haber sido su alumno, trabajadora incansable en pos de la adaptación de las metodologías educativas a los nuevos entornos.

Como es habitual en una Mesa Redonda se tocaron infinidad de temas relacionados con el mundo de la Web Social, desde la necesidad por parte de los profesores de conocer el entorno en el que, no sólo nuestros alumnos, sino cada vez más una parte de la sociedad se interrelaciona, hasta los peligros que pueden suponer las redes sociales, desde el punto de vista de adicciones o seguridad. No obstante, hubo dos aspectos polémicos que se afrontaron y que bajo mi punto de vista no quedaron demasiado tratados, mereciendo una mayor reflexión que la que pudimos tener en las dos horas que compartimos el tiempo con los asistentes a las jornadas.

En primer lugar, Agustín lanzó un órdago cuando aseveró que los contenidos ya no son importantes. Que resulta absurdo pedir a nuestros alumnos que memoricen contenidos cuando estos están disponibles en Internet. Que, en todo caso, deberíamos ser capaces de llevar a los alumnos a la red para que sean ellos los que, bajo un sentido crítico, detecten dichos contenidos y trabajen sobre ellos.

Como es natural este argumento creó la polémica buscada, especialmente en varios de los profesores que asistían al acto. Decir públicamente que los contenidos no tienen importancia en un auditorio de profes de secundaria puede parecer un disparate. Y posiblemente lo sea si nos quedamos simplemente en la parte procedimental. Es fácil pensar que lo que Agustín estaba pidiendo es que el profesor se limitase a pedirle a sus alumnos que busquen en la Web y que se conviertan en filtros de datos, o a todo lo más, en filtros de información.

No obstante, creo que el argumento de Agustín y también el de Antonio, tenía más que ver con la necesidad de un cambio efectivo en la creación y la transmisión del conocimiento, basado, si se quiere mantener la “nomenclatura”, en el intercambio de objetos de aprendizaje/contenidos. No me cabe duda de que, por ejemplo, para llegar al cálculo diferencial y lograr resolver derivadas es necesario comprender previamente el concepto de límites. Y que es imposible entender un límite si no se entiende qué es una recta o una tangente. Tal vez ahí sea donde nos encontramos con el principal problema de muchos docentes. Consideramos que debemos “enseñar” esos conceptos/contenidos ya que nosotros los “comprendemos” y nuestros estudiantes no. Pensamos que hablar del cambio de paradigma puede significar que el alumno no llegue a aprender si quiera la tabla de multiplicar y, lógicamente, acabe “no aprendiendo nada” (uso el símil de las matemáticas puesto que fueron y siguen siendo mi pesadilla desde que comencé a “estudiar”).

Insisto que el problema no creo que deba situarse en la “presunta” desaparición de los contenidos sino en la forma en la que llegamos al aprendizaje de los mismos. Por seguir hablando de Matemáticas, ¿recordamos cómo los alumnos “de letras” logramos “aprender” trigonometría? ¿Alguien fue capaz de explicarnos para qué servía calcular senos, cosenos y arco tangentes? Al menos yo lo único que recuerdo son pizarras y más pizarras repletas de circunferencias cortadas por líneas y rodeadas de letras con las que se hacían operaciones arcanas. Nadie me explicó, por ejemplo, que gracias a ella era posible entender como funcionaban los satélites o, por ejemplo, entender cómo funciona (en parte) la telefonía móvil.

Ahí es donde creo que el cambio en el paradigma de la creación-transmisión de contenidos ha de incidir. Es el profesor el que sigue transmitiendo, convencido de que su sabiduría es superior a la de sus alumnos. En todo caso el alumno ha de limitarse a realizar problemas y ejercicios que demuestren la comprensión del concepto transmitido tras las horas de tiza. Lo de menos es si el alumno logra llegar al conocimiento con la ayuda del docente, cuando esa ayuda se limita a “dictar” unos contenidos curriculares mínimos que han de alcanzarse.

Por supuesto todo es matizable, pero hoy nuestros alumnos necesitan, exigen, si se me permite, una forma de aprendizaje diferente. En la que el descubrimiento esté en sus manos, tenga que ver con realidades conocidas y tenga una aplicación. Con esto no quiero decir que otras disciplinas como la Filosofía (por hablar de otro de los puntos candentes de la mesa) no deban ser afrontadas bajo esta nueva perspectiva. Recuerdo cómo estudié la retahíla de autores que iban desde los presocráticos hasta Ortega. Y recuerdo la sensación final de haber aprendido tan sólo que el siguiente autor decía lo contrario del anterior. Horas y más horas de codos para memorizar conceptos que fueron olvidados al día siguiente del examen. ¿Para eso queremos santificar los contenidos? Tal vez mi profesor estuviera orgulloso por llegar al final del temario que exigía el curriculum ministerial, pero de lo que estoy seguro es de que salvo ejercitar la memoria a corto plazo, aquellos “contenidos” fueron tan sólo una piedra más en el camino antes de llegar a la ansiada Universidad.

Las herramientas sociales (blogs, podcasts, wikis, redes sociales y todas las que nos podamos inventar durante los próximos años) no son más que medios que nos deben permitir un cambio de metodologías de aprendizaje. Y el sacrosanto “contenido sí-contenido no” debe desaparecer de nuestro debate. No porque eso signifique dejar de aprender “cosas” sino porque el aprendizaje debe llevar al contenido como esquema mental y de actuación efectiva, práctica o metafísica.

Durante años he impartido “contenidos”. Hasta que dejé de hacerlo. Ahora son mis alumnos los que crean contenidos. En sus mentes, a través de un proceso reflexivo, investigador, apoyado en el trabajo en grupo, compartiendo, colaborando y, finalmente, publicando sus resultados. No he desaparecido como docente. Pero ya no soy el “Dios” que sube a la tarima y explica. En todo caso ayudo a llegar a ideas y a su puesta en práctica cuando estas son instrumentales. ¿Tengo más trabajo? Posiblemente pueda entenderse así. Aunque yo lo veo como una forma diferente de realizar mi profesión docente. Lo importante se ha convertido en aquello que aprenden mis alumnos, no aquello que me demuestran haber memorizado. Y no por ello he cambiado los objetivos de lo que deben aprender, sino el cómo. Creo que ahí es donde los medios sociales tienen una función facilitadora absolutamente crucial, y creo que es ahí donde debemos establecer el debate.

Gracias a los medios sociales mis alumnos se enfrentan al descubrimiento del contenido y trabajan con los mismos. Muchas veces alcanzan los objetivos de aprendizaje y otras veces no. Usar las nuevas herramientas y una pedagogía diferente no evita que haya alumnos que erren y que haya que hacer un esfuerzo extra. Pero desde que cambié de metodología el fracaso disminuyó. Y la calidad (y cantidad) de lo reflejado en las cabezas de mis alumnos (y en su satisfacción post-curso) es tan grande que hoy ya no puedo dar marcha atrás. En todo caso, seguir avanzando…

(En la segunda parte del post trataré el segundo de los aspectos polémicos: la privacidad)

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