INFOCONOCIMIENTO

El blog de Fernando Checa

Oct
17

To book or not to book…

Escrito por Fernando Checa el Octubre 17, 2011

Llevo varias semanas, meses podría decir, obsesionado con el bajo volumen de mis publicaciones científicas, que distan mucho de lo que debería considerarse aceptable para un profesor universitario. De un tiempo a esta parte dedico gran cantidad de tiempo a adecuar mis “papers”, artículos de carácter académico, para intentar publicarlos en las llamadas revistas con “factor de impacto“, es decir, aquellas que suelen estar mejor clasificadas y aceptadas por los responsables de la acreditación del profesorado universitario en España. Tanto tiempo que ha llegado el punto de reflexionar y acercar a los que no conozcáis esa parte de la vida de un profesor universitario la situación rayana en el surrealismo de las universidades españolas y las agencias de evaluación de la “calidad”.

España es un país en el que es difícil saber cuantas figuras de profesor universitario existen. Sobre el papel y resumiendo podríamos decir que hay seis:

  • Ayudantes. Profesores que están en el período de realización de su tesis doctoral y que son contratados para, fundamentalmente, investigar y dar algunas clases de apoyo.
  • Profesores Ayudantes Doctores. Profesores con la Tesis Doctoral ya defendida, que aumentan su docencia y las horas investigadoras en los centros universitarios.
  • Profesores Contratados Doctores. Profesores Doctores con una carga docente e investigadora a tiempo completo que todavía no han conseguido convertirse en personal funcionario y por tanto, al igual que las dos figuras anteriores, mantienen un contrato temporal.
  • Profesores Titulares de Universidad. Funcionarios, a tiempo completo y encargados de una asignatura concreta.
  • Catedráticos de Universidad. Funcionarios, a tiempo completo y supuestamente poseedores de las mayores habilidades, conocimientos así como experiencia investigadora, avalada por resultados contrastados
  • Profesores Asociados. Profesores que no tienen por qué ser doctores, pero que son incorporados por las universidades dada su experiencia profesional. De hecho deben estar en activo en el mundo de la empresa y así poder trasladar su conocimiento del día a día.

Estas vendrían a ser grosso modo las categorías docentes establecidas por la LOU (Ley Orgánica de Universidades). Si bien, a partir de ahí surgen tantas excepciones como podamos imaginar. De hecho, algunas de las más sorprendentes son las que afectan a Andalucía, poseedora de las llamadas “bolsas de sustituciones”, a la manera de bolsa de empleo de la cual se nutren (obviamente precarizando los sueldos) ante una necesidad urgente de profesorado.

Para poder acceder a las plazas de profesor (siempre refiriéndome a la universidad pública) es necesario estar “acreditado”. Esto es, que una agencia autonómica o nacional (ANECA), tras evaluar el curriculum del solicitante de una manera en ocasiones criptográfica, otorgue la denominada “acreditación” para que, de esta manera y solo así, el aspirante a profesor pueda presentarse a las posibles plazas que tal vez convoquen las universidades públicas.

No quiero en este post hablar sobre las plazas que no se ofertan, ni mucho menos sobre los mecanismos que hacen que, generalmente suelan cubrirse con candidatos muy conocidos de los departamentos ofertantes. Eso sería tema para otro artículo, en el que podríamos dedicar largo espacio a la endogamia y falta de mobilidad de la universidad española. Me preocupa en este momento casi más la perversión de la valoración que de la actividad científica se hace. Obviamente publicar un artículo en una revista bien posicionada en el JCR (Journal Citation Report) es un orgullo. Pero ¿a quién sirve realmente esta obsesión por un índice manejado por una empresa privada? Por supuesto, conseguir ser aceptado para que tu artículo aparezca en una revista del “primer cuartil” de “las indexadas” debería demostrar que la labor investigadora tiene su respaldo por la comunidad científica. Pero ¿cómo desentrañar la maraña de dificultades ocultas en la supuesta “revisión por pares” cuando en muchas de ellas se repiten con frecuencia una y otra vez los mismos nombres y las mismas filiaciones?

No ataco el sistema de revistas científicas, no aquí al menos. Puesto que además de las indexadas y “que cuentan” para organismos como ANECA se está desarrollando cada vez más el sistema de Open Journal, revistas a las que cualquiera puede acceder y leer estos artículos, contando con las mismas características en cuanto a revisión ciega o por pares que las ya asentadas y “premiadas” por el sistema de “citas”, muchas citas…

No, mi decepción se dirige hacia el abandono del libro como herramienta para la transmisión de conocimiento. El libro como elemento permanente y que avale la consecución de logros investigadores, así como la divulgación de los mismos. Y no me refiero exclusivamente a libros tradicionales, en formato papel, sino que incorporo todos los formatos que puedan imaginarse.

Da igual, en estos momentos los aspirantes a nuevos profesores, aquellos que pugnan por convertirse en Profesores Ayudantes o en Profesores Contratados Doctores, no pueden ni quieren perder un solo segundo en plantearse escribir un libro, puesto que las agencias de acreditación consideran que estos prácticamente no tienen ningún valor. De hecho un “paper” situado en alguna de las revistas “de alto impacto”, de esas que jamás nadie comprará, leerá y ni tan siquiera conocerá puntúa más que una decena de libros, independientemente de la editorial con la que estos hayan podido ser publicados.

Así pues esa es la forma en la que los aspirantes a nuevos profesores desarrollamos nuestra investigación: obsesionados con “colar” una y otra vez el artículo que una vez nos aceptaron en todas aquellas revistas bien clasificadas en los rankings considerados científicamente aceptables para las agencias, obviando cada vez más otro tipo de formas de transmisión de las investigaciones y de hecho, del conocimiento.

A veces me he quejado amargamente ante mis alumnos por la escasa cantidad de libros que consultan. Por lo poco que escapan del Manual y por lo menos que indagan sobre unas bibliografías que cada vez son más escasas. Pero este sistema disparatado de convertir la ciencia en algo cerrado y elitista lleva a darles la razón.

En cualquier caso, para qué vamos a leer un libro si todo está en Wikipedia o en el peor de los casos en Google. Y para qué vamos a escribir un libro, pudiendo usar nuestro muro de Facebook. Ah, que eso todavía no puntúa…

Mar
23

Colegiales… ¿mayores?

Escrito por Fernando Checa el Marzo 23, 2010

En los veranos de 1993, ´94 y ´95 tuve la ocasión de vivir en el Colegio Mayor Chaminade. Yo ya había terminado mi carrera pero por cuestiones profesionales acabé pasando allí largas temporadas y descubriendo un tipo de vida estudiantil que había pasado para mí desapercibida. Descubrí que, al menos en el “Chami”, el ambiente de tolerancia, libertad y compromiso era impresionante. Pese a que el Patronato era el que regía la vida del Colegio Mayor, en el día a día eran los propios colegiales los que organizaban las actividades, inabarcables, tanto culturales, como estudiantiles o relacionadas con cualquier campo de actividad de lo que podríamos denominar “la cosa del pensar”.

Colegiales que se ayudaban entre sí para afrontar los duros meses de verano estudiando e intentar sacar así las asignaturas que podían haber quedado pendientes. Colegiales que se habían conjurado para hacer jornadas de “Asilo Estudiantil” en la época de las absurdas novatadas que muchos Colegios Mayores obligaban a pasar a los nuevos chavales que no estaban dispuestos a ser torturados impunemente, por el hecho de ser su primer año. Colegiales que hablaban y discutían por todo y de todo, siempre en un entorno de cordialidad y franqueza.

Fueron años en los que aprendí a amar otra forma de entender la Universidad. Tan necesaria como la que había vivido yo, de casa a mi facultad, perdiéndome por el camino en interminables partidas de billar y cafés inacabables que nublaban los horarios. Años en los que tan sólo una cosa me resultaba incomprensible: que el “Chami” fuera un colegio “solo de chicos”. Muchas veces pregunté la razón y siempre me encontré la misma respuesta. “Aquí las chicas entran cuando quieren (doy fe de que así era) pero otra cosa es que vivan con nosotros”. Recuerdo, como si lo tuviera delante, a un granujiento y simpático colegial diciéndome, “lo que me faltaba es que mi novia quisiera ahora venirse a vivir conmigo…” No lo entendía, pero suponía que más pronto que tarde las cosas cambiarían, como así fue… en el “Chami”…

Hoy presuntos estudiantes, vividores en algún Colegio Mayor, no precisamente barato, la han emprendido a insultos y empujones con el Rector de la Universidad Complutense. Su reivindicación, quejarse de que tres Colegios Mayores, que dependen de la Universidad, vayan a dejar de segregar al otro sexo y convertirse en mixtos. Al margen del absurdo argumento, que me devuelve a aquellos años en los que escuchaba tales banales razones boquiabierto, lo más grave es la actuación contra el Rector. Contra la máxima institución universitaria. Demostrando de nuevo el “hooliganismo” que nos invade y que ya no escapa ni al ámbito de la Universidad.

Hubo una época pasada en la que los estudiantes de las universidades fueron la punta de lanza para que nuestra sociedad avanzase. Eran los depositarios del tiempo para leer, para reflexionar, para pedir cambios. Estaban orgullosos de ello y las sociedades, mucho o poco, cambiaron gracias a ellos. Reivindicaron cosas justas y muchas veces utópicas. Lucharon con la palabra y también en la calle, es cierto. Pero nunca perdieron la dignidad de sentirse Universitarios. Y lo lograron. O no. Es lo de menos.

Pero hoy estos niñatos que escupen a un Rector porque no quieren perder sus infantiles reglas son, o tontos útiles que hacen el juego a intereses ocultos, o simplemente “sisebutos” malcriados con licencia para, algún día, obtener un título universitario.

¿Son estos los universitarios que nos llevarán a avanzar en el primer cuarto del Siglo XXI? Por la salud del país en el que vivo y por el amor que tengo a la Universidad espero que tan sólo sean una triste anécdota, pero observando lo que ocurre de un tiempo a esta parte en las universidades públicas no puedo ser optimista, por más que lo intento…

Mar
11

And the winner is…

Escrito por Fernando Checa el Marzo 11, 2010

D. Fernando Galván, candidato elegido por los votos de 3.478 personas del total de 24.000 posibles votantes en la Universidad de Alcalá…

Uno se plantea muchas cosas, más allá del resultado y la persona elegida para guiar los destinos de la centenaria Complutense. Y desde luego la primera de ellas tiene que ver con la forma de entender la Democracia de nuestra comunidad universitaria. Especialmente en el ámbito de los estudiantes, los que permanentemente dicen que la Universidad debe darles la voz por tratarse ellos del grupo más numeroso e importante.

Algo ha de pasar en nuestra sociedad, de la que es reflejo la Universidad (o tal vez sea al contrario), cuando tan solo un 25 % del total de los electores decide participar, al menos con su voto, en la elección de la persona que va a ocupar la máxima responsabilidad académica y de gestión, en una organización, la universitaria, que día a día pierde prestigio.

Leemos con frecuencia informes de la baja calidad de las universidades españolas y solemos echar la culpa a los presupuestos, a la endogamia, a la vida acomodaticia de muchos. Pero tal vez sea momento de quitar las máscaras y decir alto y claro que ese modelo de elección de sus gestores, en unas entidades que pagamos todos, no tiene sentido.

La Ley Orgánica de Universidades sancionó un modelo basado en la democracia absoluta con un supuesto sufragio universal. Pero con estos datos (que no son atípicos en las universidades públicas españolas) deberíamos replantear las cosas. O eso, o seguir manteniendo eternamente un mastodóntico enfermo terminal subvencionado y ajeno totalmente a realidades de participación democrática.

Enhorabuena, Dr. Galván. El 14,50 % de los electores de la Universidad de Alcalá le han convertido en Rector. Mucha suerte…

Mar
03

4 de marzo de 2010, Elecciones en la Universidad de Alcalá

Escrito por Fernando Checa el Marzo 3, 2010

Mañana es el día. El momento en el que toda la comunidad universitaria de la Universidad de Alcalá acude a las urnas para elegir al Rector que guiará sus pasos los próximos cuatro años.

Tras una campaña dura, difícil, plagada de problemas y de discusiones, quedan las ideas, los programas, los candidatos y el futuro. Un futuro que debe llevar a la Universidad de Alcalá a convertirse en una de las mejores universidades públicas del mundo.

Por ello es necesario votar. Masivamente. Acudir a las urnas para participar en plenitud del espíritu de ser universitario. Votar en conciencia, en libertad y con el sueño cercano de hacer una Universidad diferente, cercana, competitiva, simplemente mejor.

No os quedéis callados. La Universidad de Alcalá necesita vuestro voto…

Feb
19

Un post distinto, un hombre diferente

Escrito por Fernando Checa el Febrero 19, 2010

Infoconocimiento es un espacio de expresión creado hace ya mucho tiempo en el que hablo de aspectos relacionados con la Web Social, con la Universidad y con todo lo que tiene que ver con mis intereses profesionales. Algunas veces me he posicionado claramente ante problemas políticos o sociales, pero creo que nunca había escrito un post de estas características, es decir, mostrando sin ambages mi opción ante una determinada vía política.

Dentro de unos días se celebran elecciones en la Universidad de Alcalá, mi alma mater, de la cual me siento tan orgulloso como el día lejano de 1992 en que terminé la carrera. Allí me formé, conocí grandes amigos, aprendí que un historiador podía usar un ordenador y comencé mi carrera profesional. El mismo año que terminé mis estudios, cuando apenas habían pasado unos pocos meses, el profesor de Historia Económica, entonces Director del Centro de Estudios Norteaméricamos, José Morilla Critz, me ofreció participar en un proyecto de investigación y en la docencia universitaria. Algo que nunca pensé que sería mi pasión, el camino que acabaría siguiendo mi vida.

Eran años en los que yo peleaba con Manuel Gala, el viejo Rector que convirtió a la Universidad de Alcalá en una universidad de nuevo. Desde mi puesto de Presidente del Consejo de Estudiantes discutía con D. Manuel (o Manolo, para todos nosotros) sobre los cambios que se acercaban a la Universidad. Eran los momentos en los que aparecía la estructura de créditos, los años en los que los Masters comenzaban a ser acogidos por los centros universitarios y la época en la que algunos profesores como Pepe Morilla nos machacaban de forma inmisericorde con la necesidad de innovar y de internacionalizarnos para conseguir la excelencia. Y era un momento de crisis. Muy parecida a la actual. En la que parecía que hacer las cosas de forma diferente no tenía sentido, sino que el objetivo era tan sólo conseguir nadar y salvar la ropa.

Años de conversaciones con Pepe Morilla, años que fueron templando mis ideas. Años en los que, entre otras cosas, descubrimos que aquella cosa llamada Internet que nos exigían nuestros alumnos norteamericanos podía ser el futuro. Y conversaciones eternas acerca de lo que Pepe pensaba que debía ser la universidad del futuro. Años en los que aprendí el significado de la palabra lealtad unida a la palabra compromiso. Años que cuando aparecen frente a mí me reflejan exactamente tal como soy hoy.

Pepe se presentó a Rector hace unos años. Nadie daba un duro por su candidatura y tuvo que lidiar con uno de los peores dramas que una persona puede hacer frente en su vida. Aciagas fechas que, pese a todo, no le arredraron. Siendo consciente de que batallaba contra molinos de viento, optimista y sin dejar de soñar con la renovación de una pequeña universidad pública sumida, nuevamente, en la salida de una crisis. Perdió él y nunca he dejado de pensar que perdió la Universidad de Alcalá. Pero entonces yo no era docente universitario y no me sentía capacitado para poder decir en público que la elección era equivocada.

Hoy las cosas son distintas. Tras muchos años en la Universidad de Alcalá, Pepe Morilla vuelve a presentarse como candidato a Rector. Como siempre ha hecho las cosas. Sin gritos, llanamente y dispuesto a hablar de todo desde la tolerancia pero sin ceder ante una idea clara: la universidad pública española ha de cambiar. La universidad pública no puede seguir estancada. Es necesario avanzar para adaptarse a los nuevos tiempos. Yo sinceramente creo que Pepe Morilla es la mejor opción. Es la persona que puede devolver a la Universidad de Alcalá a la senda de la que nunca debió alejarse.

No puedo votar en esas elecciones. Tuve que marcharme de la casa que amaba tras estrellarme una y otra vez contra el inmovilismo de una casta que prefería mirarse su ombligo, ajeno a la realidad. No votaré, pero seguiré el proceso con la misma ilusión que cuando me sentía parte de la organización que hizo de mí lo que hoy soy. Y a cualquier persona que me pregunte le diré, “Mira a Pepe a los ojos, habla un rato con él y seguro que observarás la universidad pública que debería tener nuestro país”…

Mar
25

Una reflexión a tener en cuenta

Escrito por Fernando Checa el Marzo 25, 2009

En estos días en los que los debates sobre el futuro de la Universidad parecen encontrarse en posiciones encarnizadas y poco tolerantes he disfrutado de lo lindo con esta entrevista a Antonio Alvar, compañero y maestro de mis tiempos en la Facultad de Filosofía y Letras de la UAH. La reproduzco en su totalidad ya que su postura me parece una de las más claras que he leído desde el mundo de las humanidades en los últimos tiempos:

La huelga estudiantil y los disturbios se han convertido en marca registrada de la crítica anti-Bolonia, pero también está en la trinchera un grupo de docentes escépticos con la reforma que alza su voz frente a la política de hechos consumados. Antonio Alvar, catedrático de Filología Clásica de la Universidad de Alcalá, es uno de ellos.

Pregunta.- ¿En qué argumentos basa su crítica al Proceso de Bolonia?

Respuesta.- Considero que es necesario reformar la Universidad española, pero creo que el Proceso de Bolonia no es la transformación que necesitaba. Es inoportuna e incide en la reforma de las licenciaturas, cuando lo que urgía reformar es todo lo relacionado con la investigación, los posgrados y con la formación continua. Si lo que se quería era fomentar la movilidad de los estudiantes, hubiera bastado con que los técnicos de los distintos ministerios de Educación establecieran tablas de equivalencias. Pero es que, además, en España hemos optado por un modelo con cuatro años de grado y uno de máster en lugar del 3+2 que han escogido los países de nuestro entorno a los que deberíamos aproximarnos. Por otra parte, se ha olvidado un punto del Proceso de Bolonia sobre la necesidad de incrementar la financiación y no es serio plantear una reforma así a coste cero.

P.- Se dice que el nuevo sistema garantiza un mayor éxito académico.

R.-Las experiencias piloto nos dicen que exige muchísima más carga para el profesor, pero los resultados académicos no son sustancialmente mejores. Nos tememos que dentro de unos años tendremos que hacer la reforma de la reforma.

P.- ¿Está de acuerdo con los estudiantes en que ha faltado debate?

R.- Ha habido poquísimo debate para ser la reforma más profunda de la Universidad desde el siglo XIX. Se ha impuesto, y se acabó. Desde el principio se dio como un hecho consumado, y puede que no hubiera otra salida, pero se han echado en falta unos parámetros mínimamente racionales y objetivos claros.

P.- ¿Qué le parece que se haga tanto enfasis en la adquisición de competencias y destrezas para aumentar las salidas de los titulados?

R.- Eso es un desastre. La obligación de la Universidad no es formar profesionales, porque las profesiones varían con los años, sino gente capacitada para resolver problemas abstractos y con hábito de trabajo intelectual. ¿No será mejor que formemos intelectuales que después puedan hacer un curso en una empresa o en la Universidad para capacitarse para una actividad en tres o seis meses? También se vende ahora que la Universidad debe dar lo que demanda la sociedad, en referencia a lo que demandan los empleadores como si ésa fuera la única sociedad. También hay una demanda no atendida de conocimiento.

P.- ¿Está de acuerdo en que Bolonia pretende una mercantilización?

R.- Bolonia debería haber servido para vincular más a la Universidad con la empresa, pero a través de la investigación y la formación continua, no de los grados. Los estudiantes yerran si creen que el contacto de ambas partes es siempre un error.

P.- Varios referendos de estudiantes han pedido mayoritariamente la paralización de la convergencia. ¿Cree que eso es positivo o posible?

R.- La actuación de los alumnos ha sido tardía. Si esto hubiera ocurrido hace tres o cuatro años, quizás habríamos podido actuar de otra manera. El problema ha sido que la convergencia ha estado en manos de un Gobierno de izquierdas con el que rectores y sindicatos estudiantiles han sido absolutamente contemporizadores, por razones políticas e ideológicas. Precisamente, las huelgas actuales no están lideradas por los sindicatos de estudiantes tradicionales, sino por otros colectivos independientes que observan y denuncian buena parte de los puntos oscuros que tiene esta reforma.

P.- ¿Por ejemplo?

R.- Sobre todo, un excesivo paternalismo que ya se ha aplicado en la secundaria con estrepitoso fracaso. El profesor debe ser el tutor y el papá del alumno. Es ridículo y paternalista.

Fuente:  El Mundo, 25 de Marzo de 2009. Enlace

¿Necesitamos seguir debatiendo, podemos incorporar cambios o ya no hay tiempo para ello?